Tocaba regresar a la isla principal y lo haríamos visitando una prefectura en
la cual, a pesar de ser conocida, aún no habíamos parado.
Me hacía ilusión ir a esa zona, porque en esos días visitaríamos un castillo
especial.
Y no, no era precisamente el que se alza en la capital y que comparte nombre
con la prefectura: Okayama.
Sin embargo, el primer día tocaba ir a éste.






