17 de agosto de 2026

Visitando el Castillo de Marugame y el jardín Ritsurin en Takamatsu

Amanecía un nuevo día junto a nuestras amigas y teníamos unos planes llenos de historia. 
Por un lado, uno de los doce castillos que se conservan de origen. Y, por otro, uno de los jardines más top que hemos visitado hasta el momento y que nada tiene que envidiar a los famosos "tres jardines más bonitos de Japón".

Marugame

Empezamos el día temprano, empaquetando todo en el coche y tomando rumbo al castillo de Marugame, Como ya hemos comentado, éste es uno de los doce que conserva su torre original, de la época Edo. 

Marugame

Cabe decir que, además conserva otras partes (como muros, puertas...) de la misma época. Sin duda, una auténtica joya. 
Aparte de eso, han iniciado un proyecto para reconstruir dos torres secundarias y el palacio del señor feudal, que estaba situado dentro del recinto amurallado. 

Marugame
Marugame

Aunque la torre es la más pequeña, de los castillos conservados de origen, lo que impacta al visitante es la envergadura de los muros que lo rodean y protegen. Una auténtica brutalidad de ingeniería. 

Marugame

En la parte inferior se encuentra la tienda del castillo, donde me escabullí mientras ellas grababan unas tomas para su canal de Youtube, para comprar un par de Gojoincho, las libretas donde se guardan los sellos de los castillos. (2.800 ¥)
¿Y por qué quería comprar ésta? (¿Y más cuando aún tenía espacio en la actual?) Pues, porque es una de las dos libretas que están hechas con papel washi y pintadas con sumi-e (la técnica de tinta china). 
La otra es justo la que ya tenía, del castillo de Nagoya. 
Y me hacía muchísima ilusión tener ésta también y regarles una a Hira y Laura, puesto que también coleccionan los sellos. ^_^

Marugame

En esta zona se trabaja mucho de forma artesanal el bambú y el papel washi, y justo había una mujer haciendo abanicos tradicionales dentro de la tienda. 
Se lo comenté a las sensei y ellas le preguntaron si podrían grabarla mientras trabajaba. La mujer fue muy amable y pudimos admirar un ratito esa artesanía. 
En su Youtube podéis ver las imágenes que tomaron, así como algo de historia del castillo y una leyenda que lo rodea (no os podéis perder la caras de Jordi, mientras se la explican. jaja).

De ahí, subimos por la cuesta hacia la torre principal. 

MarugameMarugame

Y, antes de llegar, nos interceptó un voluntario del castillo, un señor mayor muy amable y entrañable que nos preguntó de donde éramos y se ofreció a mostrarnos la parte trasera del castillo, donde no solían ir los visitantes. 
Le seguimos encantadas y nos recompensó con unas vistas a la ciudad y al mar de Seto muy chulas. 

Marugame

Además de una perspectiva preciosa de la torre.

Marugame

Aquí, nos hizo dejar mochilas y bolsas en el suelo (asegurándonos de que el fuerte viento que corría no se las llevaba) para hacernos una sesión de fotos. ^_^ 
Fue suuuper amigable. 


Y la guinda fue cuando nos dijo que subiéramos a la zona de la torre a través de las antiguas escaleras traseras. ¿En serio podíamos? Nuestra cara fue de alucinar y, muy contentos, subimos por ellas mientras nos despedíamos de él. 

Marugame

El recinto del castillo es gratuito pero nosotros pagamos por entrar a la torre, de tres pisos, y subir a admirar las vistas desde ella (400 ¥). Además de, por supuesto, comprar nuestro gojoin. (300 ¥).

MarugameMarugame

Al finalizar la visita, nos llevaron a comer a un restaurante muy popular de la zona: Mendoroko Wataya. Según a que horas puede haber cola, pero nosotros llegamos sobre las 13h y pudimos entrar bien. Eso sí, ¡ojo! porque cierran pronto. 

Marugame

¿Y qué se come? Pues, al igual que el lugar del día anterior: ¡Udon! ^_^ Plato estrella de la región. 
Funciona igual que el restaurante del dia anterior, a lo comedor: Coges bandeja, pides platos principales y vas cogiendo los complementos. 
Nosotros repetimos el Niku Bukkake Udon (niku es carne) y una tempura de langostinos. Todo muy bueno y por tan solo 1.640 ¥ los dos. ¡Ojo que el tamaño grande de plato... es grande! A mí con el pequeño me habría bastado...

Marugame

Cabe decir que, aunque íbamos en coche, tanto el castillo como el restaurante están cerca de la estación y por tanto son accesibles para quien va en transporte público (nosotros lo habíamos mirado por si no podíamos coincidir con ellas). Así mismo, la siguiente visita también es accessible en transporte público. 

Tras el disfrute gastronómico tocaba ir hasta Takamatsu, ciudad que sería nuestra siguiente base de operaciones, y dirigirnos directamente a la siguiente visita, puesto que teníamos una reserva especial. 

El lugar era el Ritsurin Koen, un jardín tradicional enorme y realmente precioso, de cuya envergadura y belleza no teníamos ni idea. 

Takamatsu

La entrada cuesta 500 ¥ pero, como comenté, nosotros teníamos una reserva que se paga aparte. Y es que a Laura le hacía mucha ilusión hacer el tour por el lago en una barca tradicional (850 ¥). 
Es una actividad que nosotros no habíamos ni considerado, pero la verdad es que nos gustó mucho. 
Como dependíamos mucho de la hora, Hira hizo la reserva días antes para podernos asegurar la actividad. El tema es que la web de reservas está solo en japonés.
Nuestro consejo, si se quiere intentar hacer el tour de media hora en barca, es ir pronto (el jardín abre super pronto) para ver que horas están libres y probar suerte. 

Tras pasarnos por la caseta para confirmar nuestra visita y pagar, nos dijeron que podíamos dar una vuelta hasta nuestra hora, y lo aprovechamos porque después del tour no tendríamos mucho tiempo antes de que el jardín cerrara. 

Takamatsu

Ritsurin Koen se fue construyendo a lo largo de los años, más de cien llevó el acabarlo, y fue utilizado por el clan Matsudaira (una rama de la familia del shogun), a lo largo del periodo Edo como refugio privado para descansar y recibir comitivas de señores feudales y enviados de otros países, puesto que navegaban por delante de esta localidad rumbo a la capital. 

Además de los numerosos estanques y colinas, el jardín cuenta con casa de té, sala de descanso, cafetería, tiendas y hasta un museo folklórico. 

Takamatsu
Takamatsu

Mientras paseábamos, comentamos que uno de los motivos por el que nos parecía muy especial es que tiene como telón de fondo el bosque del monte en cuya base se erigió. 
Y nos saba la sensación que formaba parte del jardín, de no saber donde finalizaba...

Takamatsu

Llegó la hora de embarcar y nos sorprendió todo el protocolo. 
Nos pasaron a una tienda para ponernos unos salvavidas y un sombrero tradicional, cuya finalidad resultó ser muy curiosa... ¡No, no era solo un adorno! 


También nos dieron a leer las normas. ¡En español! Al igual que también estaba en español la mini guía que nos dieron para que fuéramos leyendo lo que nos encontraríamos en la ruta. Nos sorprendió muy gratamente. 
En el vídeo que hicieron Laura y Hira podéis ver el detalle del sombrero así como nuestro barquero y su curiosa forma de pasar por debajo del puente (ya que él iba de pie en la barca). 

Marugame

Fue súper simpático y nos iba diciendo, en inglés, que número de la guía consultar en cada momento. Y después ampliaba la información en japonés. 
Él fue quien nos contó que, como los señores feudales y emisarios pasaban por el castillo de Takamatsu, que está al borde del mar de Seto, los recibían y paseaban por los jardines. 

Takamatsu

El paseo fue súper agradable y nos gustó ver el jardín desde el agua. 
Nos cruzamos con unos novios haciéndose una sesión de fotos que nos saludaron amablemente. 

Takamatsu

Y aunque hay muchos detalles que observar, nos destacó un enorme pino enviado como regalo por el shogun en 1833 pero que, originalmente, ¡era un bonsai!  
Se hizo grande el pequeñín. jeje. Todo un símbolo del jardín. 

Takamatsu

Aunque esta visita ya estaba en nuestro plan inicial, no esperaba que pasara a ser de nuestro jardines favoritos, sino el favorito. Y ya os digo que muy por delante de alguno de los de la lista de "los 3 más bonitos". 
Para nosotros, un imprescindible dentro de Takamatsu. 

Takamatsu

Al finalizar la visita, nos fuimos a hacer el check in a nuestro hotel, y Laura y Hira a su alojamiento a trabajar un poco antes de la cena. 
En cuanto a nosotros, aprovechamos que el hotel estaba en plena shotengai (calle comercial techada), para dar una vuelta y pasarnos por las tiendas frikis de rigor. 

Takamatsu

Entre ellas, la Pokemon Store de Kagawa, cuyo pokemon especial es el Slowpoke.

Takamatsu

Pero también había una tienda de gachas, un animate para ver figuritas... y, por la fechas, habían montado un pequeño mercadillo navideño de inspiración alemana. 

Takamatsu

A la hora de la cena nos vinieron a buscar Laura y Hira y nos llevaron a cenar a una izakaya (taberna japonesa) donde nos pedimos varios platitos y unos chuhai para brindar. ^_^

Takamatsu
Takamatsu

Y tras el ratito relajado entre tapeo, nos fuimos a descansar. Nos esperaban dos días llenos de historia y visitas en esta ciudad. Y alguna que otra sorpresa para la que no estaba preparada. jeje. 

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