Este día nos lo tomaríamos con un poco de calma, por la mañana haciendo un par de visitas
muy interesantes y por la tarde de relax, paseos y compras.
Íbamos descubriendo que, Takamatsu, tenía mucho que ofrecer y bien mereció la
pena dedicarle varios días.
Empezamos el día desayunando en el konbini que teníamos al lado del hotel, en
las galerías, puesto que disponía de mesas donde sentarse mientras esperábamos que nos pasaran a buscar Laura y Hira, para la primera visita: Las ruinas del
castillo de Takamatsu.
Aunque a mucha gente no le interesará, al leer que son ruinas, debemos decir
que lo recomendamos. El lugar es muy bonito y con la entrada (tan solo cuesta
200 ¥) ayudamos a la futura reconstrucción de la torre principal, de la cual ya
han logrado levantar los cimientos.
El castillo de Takamatsu es uno de los pocos castillos "de mar" que se
construyeron. Es decir, al igual que el de Imabari
que visitamos unos días antes, cuenta con fosos de agua salada que se abastecen
directamente del mar.
En el parque del castillo quedan pocos edificios originales. Aparte de los
fosos y las murallas, solo se conservan una de las puertas y dos torres
secundarias.
Lo bueno es que, según leímos, las partes que están reconstruyendo o renovando
para conservarlas, lo están haciendo de la forma tradicional.
Ojalá volver en un futuro y poder ver la torre principal en pie. ^_^
¡Por cierto! Recordad que éste es el castillo que pasó a manos del clan
Matsudaira en la época Edo y está relacionado con los jardines Ritsurin que
visitamos el día anterior.
Dentro de las murallas, se puede disfrutar de un jardín bastante grandecito y
muy bonito.
Fue una parte que nos sorprendió, no me lo esperaba tan bonito.
También se conserva un edificio de 1917, construido como residencia y oficina
gubernamental y que hoy en día se usa para exposiciones.
Dentro del parque nos acercamos a una bonita oficina, donde vendían los
sellos del castillo. Uno más para la colección y, de paso, ayudamos a la
reconstrucción. (300 ¥).
Y nos encontramos con toda una muestra de bonsais.
De verdad, si vais a Takamatsu, no dejéis de pasaros por el castillo.
Tras el bonito paseo y unas fotos random con una familia de Taiwaneses (No
preguntéis, cosas que pasan si viajas con Laura sensei. jajaja), nos acercamos
al Museo de la Prefectura de Kagawa, que está al lado del recinto del
castillo.
Este museo alberga varias salas de exposiciones permanentes (400 ¥), entre las
cuales hay una dedicada a Kūkai, el monje budista vinculado a la Shikoku
Henro, y la historia del cual le interesaba mucho a Hira sensei.
Pero además, tiene salas con objetos de los clanes samurái de la zona, arte
regional...
Y un zona muy chula, que me encantó, que presenta la historia de la región a
base de dioramas y pequeñas reconstrucciones.
Desde la prehistoria hasta la época moderna...
Y puedes entrar dentro de algunos de los edificios representados.
Fue una visita muy amena e instructiva. Personalmente, me encantan estos
museos que tienen recreaciones.
Se nos había echado encima la hora de comer y las chicas nos dijeron que
habían buscado un lugar guay donde comer un plato que me gusta.
¡¡El aspecto del restaurante es chulísimo!! (Ver ubicación).
Y por dentro seguía siendo muy cuqui.
La carta, con los dibujitos...
¿Y que plato era el que yo quería comer? ¡Naporitan! jejeje. Los clásicos
espaguetis que salen en algunos doramas (normalmente de parejitas), salteados
con verduras, salchichas, salsa de tomate (normalmente ketchup) y huevo
(1.100 ¥).
Disculpad, amigos italianos, jajaja, pero de verdad que está muy bueno.
Jordi se pidió el menú combinado, con arroz, naporitan, gambas fritas,
hamburguesa... (1.300 ¥).
Y el curry que se pidió Hira también estaba muy bueno.
Tras la deliciosa comida, fuimos con ellas a su apartamento para darles los
regalitos, que habíamos traído de España, y que estaban en la maleta que
enviamos a Takamatsu desde Matsuyama.
Por la tarde ellas tenían que dar clases. Así que, nosotros nos fuimos a dar
un paseo y de compras varias.
Si queréis ver que tal es un barrio residencial de la zona, os dejamos el
vídeo que grabaron.
La primera parada de compras fue el Surugaya. Nos fijamos que estaba a unos
25 minutos a pie y, a pesar de haber tranvía, dijimos: ¿Por que no? A pasear.
Allí logre encontrar unas figuras de Evangelion que buscaba, a muy buen
precio.
Y muy cerquita, ya empalmamos con las galerías que llevaban hasta nuestro
hotel.
En ellas, me paré a comprar un regalo para mi sobrino en la tienda Ghibli.
Estaba regentada por una familia, y me encontré con una abuelilla muy encorvada,
de una gran sonrisa y mirada amable, que me hizo preguntarme si de verdad no
estaría en una película de Miyazaki. jeje.
Vamos, que salí muy contenta de haberle hecho la compra a ella. ^_^
Nos pasamos por el hotel a descargar las compras, poner una lavadora y,
mientras se hacía, seguimos paseando entre la decoración navideña de la shotengai y
compramos unos dulces de mikan (mandarina) en el Donki.
Llegada la hora de la cena, volvimos a reunirnos con Laura y Hira, quienes, de
nuevo, tenían pensado llevarnos a comer algo típico. ¡Y nosotros mega
encantados!
Este día tocaba probar el Honetsuki-dori, una especialidad de Kagawa.
Se trata de un muslo de pollo asado, muy sazonado con ajo, sal y
especias.
Para ello, nos llevaron a un sitio famoso por este plato: Ikkaku.
Tienen un restaurante en el centro de la ciudad, cerca de donde estábamos (ver ubicación), pero suele estar más lleno de gente y con bastante tiempo de espera según
que días. Así que nos llevaron al que está algo
más alejado
(se puede ir en bus desde la estación).
Es un restaurante amplio, donde pudimos sentarnos en la zona de tatamis. Nos
trajeron la carta y las instrucciones de "como comer" el Honetsuki-dori: ¡Con las manos!
^_^
Pedimos varios entrantes para compartir (edamame y unas habas marinadas con
soja, súper buenas, 457 ¥ cada uno) y, como curiosidad, te traen también hojas
de col. Es para comerlas con el pollo y así limpiar el paladar del
aceite.
Nos pedimos las dos variantes que ofrecen, con el extra que viene sopa de pollo y arroz
salteado con pollo, todo muy bueno (534 ¥).
1: Hina-dori: pollo joven, de carne tierna y suave. (1.001 ¥)
2: Oya-dori: pollo adulto, carne firme y sabor intenso. (1.129 ¥)
Si bien el Oya-dori tiene saborazo, también se hace más difícil de comer,
puesto que la carne es más dura. Nosotros recomendaríamos más el Hina-dori.
Y eso sí, contad con que está muy especiado, bien de pimienta entre otros. jejeje. Pero muy bueno todo.
Con este divertido banquete acabamos el día.
Tocaba descansar para encarar la última jornada juntos. Un día que jamás
imaginé que resultaría tan especial.






























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