El objetivo de hoy era llegar a la zona de Marugame para encontrarnos con
nuestras amigas. Pero de camino paramos a visitar Imabari, una localidad
famosa para los ciclistas. Aunque nosotros no íbamos a hacer ninguna ruta en bici sino a visitar su castillo.
Tras pillar el desayuno de rigor, para el tren, nos fuimos a la estación donde nos fijamos que, por fin, íbamos a volver a subirnos a un tren
electrificado, dejando atrás a los de gasoil.
También nos dimos cuenta que, si se va más allá de Utazu, hay que vigilar en
que parte del tren te subes porque allí se divide y una mitad va a Takamatsu
y la otra a Okayama.
En nuestro caso no importaba porque nos bajaríamos antes. Así pues, tomamos
asiento en el vagón sin reserva más vacío, que resultó ser el que iba a
Takamatsu.
En menos de 40 minutos llegamos a la estación de Imabari. Ahora tocaba buscar unas
taquillas para dejar el equipaje y así poder hacer bien las visitas.
Encontramos unas dentro de la estación, de tamaño M (500 ¥) y L (800 ¥). Pero de la L no
quedaban libres y no teníamos suelto en monedas para dos M. Así pues, salimos
a investigar a ver si podíamos cambiar efectivo o algo, y encontramos otra
zona de taquillas al lado. ¡Y estaba mucho mejor! No solo había taquillas de
sobras sino que, además, iban con IC card o VISA, costaban 500 ¥ cada dos horas las grandes y la primera hora era gratis.
Ya libres de equipaje, me acerqué a la Oficina de Turismo a por un mapita y a
preguntar por restaurantes donde ofrecieran un plato típico, al que tenía
echado el ojo.
Anotadas un par de recomendaciones que estaban abiertas ese día, tomamos
rumbo al castillo. A pie. ¡Como no!
Aunque, si sabéis ir en bici, Imabari es estupenda para ello, porque es
totalmente llana y porque están preparados y hay locales donde se puede alquilar una.
Y es que esta localidad es famosa por la ruta
Shimanami Kaido, que va desde Onomichi en la isla principal, hasta Shikoku, atravesando 6
pequeñas islas del mar interior de Seto.
Esta ruta, aparte de en coche o bus, se puede hacer a pie y en bicicleta. Es
por ello que, en ambas localidades hay empresas de alquiler de bicis, que
te permiten recogerla en un punto y dejarla en el otro extremo y, además, te envían las maletas de un
sitio al otro.
Pero, como comentaba, éste no era nuestro propósito en la ciudad (y en
especial porque yo no se ir en bici). Así que, a pasear hasta el
castillo.
Esta fortaleza no está entre las que se conservan de origen. Su reconstrucción
es muy reciente y, aunque la verdad, por dentro no nos pareció gran cosa (las
pequeñas exposiciones) tiene muy buenas vistas desde arriba. La
entrada nos costó 520 ¥ y el gojoin 300 ¥.
Ahora bien, el recinto es espectacular y por fuera se ve muy imponente. Bien
merece la pena darse una vuelta por sus terrenos, que incluyen un santuario
Inari.
Lo que se conservó de origen fue el foso interior y los muros de piedra del recinto
principal. Y justo es el foso el elemento más destacable del castillo, puesto
que se trata uno de los únicos 3 que tenían el foso de agua salada. Éste conectaba directamente con el mar y se llenaba con las mareas, gestionando después el agua a través de unas compuertas.
El tamaño del foso impacta, al igual que la envergadura de la torre principal,
y en él pudimos ver peces marinos y cormoranes pescando.
Después de un rato disfrutando del recinto, paseamos tranquilamente hasta el templo 55 de la
Shikoku Henro, el Nankobo, donde estuvimos absolutamente solos.
Empezaba a haber hambre y regresamos sobre nuestros pasos, acercándonos de nuevo a la estación, para
localizar el pequeño restaurante que nos habían recomendado en la Oficina de Turismo (ver ubicación).
Un local minúsculo, lleno de trabajadores comiendo (mientras leían algunos de
los mangas que había en las estanterías) y donde tuvimos que apuntarnos en la
lista de espera de la entrada. Por suerte, no fue mucho rato el que tuvimos que
aguardar.
¿Y que vinimos a comer? Pues el Yakibuta Tamago Meshi, es decir, cerdo asado
en una salsita dulce con huevos y arroz.
Se dice que fue un plato creado para los trabajadores de un restaurante
chino. Algo sencillo y saciante, pero que acabó atrayendo la atención de los
clientes y finalmente se hizo famoso en la ciudad, siendo ahora una
especialidad local.
La verdad es que el plato está muy bueno y es barato. Comimos por 1.850 ¥, los dos.
Bueno, yo comí, Jordi casi sale rodando, jajaja, porque se vino arriba y, en
vez de pedir el tamaño "regular" se pidió el "M". Lo dicho, menos mal que
teníamos tiempo y no había que ir corriendo a la estación, porque no habría
podido. jaja.
Así pues, otra especialidad local que nos gustó mucho y mereció la pena probar. ^_^
De vuelta a la estación, recogimos el equipaje de las taquillas y tomamos rumbo a Marugame, donde nos
recogerían nuestras amigas Laura y Hira, quienes, por si no lo sabéis, son
las mejores profes de japonés ^_^ y a quienes ya teníamos muchísimas ganas de ver.
De como fue nuestra llegada y la sorpresa que nos tenían montada hay un vídeo
en
su canal de Youtube. Risas aseguradas. jajaja.
Y es que, ya me tenían preparada alguna que otra sorpresa por mi cumple como,
por ejemplo, mi plato favorito: ¡Curry japonés! Y más aún si está cocinado por
Hira sensei. Y unas korokke de curry hechas por Laura sensei. ^_^
![]() |
| Amor absoluto por esta comida casera. |
Esas dos primeras noches juntos las pasaríamos compartiendo un apartamento, cerca de Utazu, que podéis ver en el vídeo de antes, y que tenía dos habitaciones muy
peculiares.
¿Con cual os hubierais quedado? Nosotros, finalmente, con la de los
kimonos.
La tarde la pasamos relajados, haciendo una llamada con nuestra amiga Eli y
poniéndonos al día.
Después, nos llevaron en coche hasta un lugar desde donde pudimos
disfrutar de unas vistas chulísimas: El gran puente de Seto (Seto
Ohashi).
Éste conecta la isla de Shikoku con la zona de Okayama pero, a diferencia de los de la
Shimanami Kaido, por él solo pueden circular vehículos y trenes, nada de
ciclistas.
En
esa zona, que es un parque, han instalado un corazón luminoso en el que, por supuesto, nos
hicimos todo un reportaje de fotos. ^_^
Y con la mejor compañía y una cena estupenda, siguió la celebración de mi
cumple. ^_^
Sin saber que, en los próximos días, habría más sorpresas increíbles.


















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