7 de julio de 2026

Visita a Uwajima

Este día lo dedicamos a Uwajima, una población costera de Ehime que conserva uno de los 12 castillos de origen y cuya economía gira en torno al mar. 
Sede de una de las ramas del famoso clan Date de Sendai, prosperó tras las guerras gracias al consejero del lord feudal.

Uwajima

Esta jornada nos la tomamos con más calma. Solo teníamos esta excursión y, aunque se tardaba más en llegar que las del día anterior (1:30h), no hacía falta pegarse el gran madrugón. 
Había un tren exprés cada hora y decidimos ir en el de las 9h. 

Por cierto, cuando nos pilla un traslado temprano este suele ser nuestro desayuno en el tren: Para mi, tamago sando (aunque a veces lo cambio por onigiri de atún) con té verde, y para Jordi su batido o café y los meron pan o bollitos de crema. 

Uwajima

Al llegar a la estación me chocó no ver la Oficina de Turismo, y es que la han trasladado a la base del castillo. 
Antes de dirigirnos hacia allí, nos acercamos a un par de santuarios que están en la parte norte de la estación. 

El primero de ellos, el santuario Warei. 

Uwajima

Ubicado en un parque lleno de árboles de momiji e ichō (normalmente los extranjeros lo llamamos ginkgo) que lucían unos colores increíbles. 

Uwajima

Este santuario está dedicado a Yamaga Seibei Kimiyori, un importante vasallo de Date Hidemune, el lord de Uwajima. 
Tras las guerras de unificación, Tokugawa entregó este dominio al clan Date. Y el famoso Date Masamune, señor de Sendai, decidió entregárselo a su hijo mayor, Hidemune. 
Éste era el mayor, pero hijo de una concubina y el dominio de Sendai iría a parar a su medio hermano. Así pues, su padre le recompensó con esta zona. 
¿Problema? Tras la guerra, Uwajima se encontraba en una situación crítica, devastada por la guerra y una mala gestión. 
Aquí es donde entra Seibei. Masamune, preocupado por la juventud de su hijo, cedió su principal vasallo a Hidemune para que lo acompañara y ayudara.  
Y tal fue su dedicación, para su señor y el dominio, que lograron remontar la economía del lugar notablemente y aligerar de impuestos al pueblo, haciendo de él una figura muy querida. 

Por desgracia, quien es querido, también despierta envidias y fue asesinado en 1616. Tras lo cual erigieron este santuario, para apaciguar su espíritu. 

Uwajima

En él se alza un ichō de más de 450 años, cuyos colores estaban deslumbrantes ese día. Además, el jardinero había dispuesto las hojas caídas en forma de corazón. 
Por lo visto siempre intenta hacer formas con ellas. Es una maravilla. 

Uwajima

Además de la historia y los colores del lugar, nos llamó la atención un detalle que, de hecho, nos dejó locos. jeje. 
En este santuario, poco transitado y fuera de las masificaciones turísticas, nos encontramos una pantalla digital con vídeos explicativos de: las normas básicas y protocolos en los santuarios, mapa del recinto, explicación de los amuletos que vendían, historia, etc... ¡y todo disponible en inglés!


Contentos por haber hecho este desvío, nos acercamos al otro pequeño santuario de la zona: el santuario Taga. 

Uwajima

Dedicado a la longevidad y la fertilidad, ha ganado fama entre los visitantes por los "falos" de madera y piedra que se exponen en el lugar. 
Algo más normalizado en los santuarios en el pasado pero, tras la llegada de los occidentales puritanos en la época Meiji, estos símbolos se vieron retirados. 

Uwajima

A nosotros lo que nos llamó la atención fue que había un museo de la pornografía, tanto japonesa como occidental, a lo largo de la historia. No se permite la entrada a menores de 20 años y la verdad, nos llamaba cero la atención, así que no entramos. 

Uwajima

Para nosotros, más que el Taga, el santuario que mereció la pena fue, sin duda, el Warei. 

Ahora sí, tocaba poner rumbo al castillo, que estaba a 15 minutos a pie. ¿Había bus? Sí. ¿Que tardábamos lo mismo esperándolo que a pie? También. 
Y ya nos vais conociendo, a pie que nos fuimos, para pasear un poco por la ciudad. 

Es la típica población con avenidas amplias, edificios no muy altos y callecitas alternas pequeñas. El paseo fue muy tranquilo y agradable. Y nos llamó la atención la amabilidad de las personas con las que nos cruzamos, puesto que nos iban saludando con una sonrisa. Sobre todo al pasar por un instituto y cruzarnos con varios estudiantes. Y no es un pueblo pequeño... 
Cabe decir que no vimos ni un solo occidental más e igual les llamamos la atención. 

Uwajima

En la base del castillo entré a pedir información en la Oficina de Turismo. Y allí me encontré con una dependienta muy amable, acompañada de un señor mayor (que tenía pinta de estar pasando el rato) el cual se interesó por nuestra visita y nos agradeció el que fuéramos a Uwajima. 

La chica me dio un mapa, del acceso a la colina del castillo con sus diferentes caminos, me recomendó ir a los jardines después y me informó de que la mayoría de restaurantes de los alrededores cerraban los lunes, incluido uno que me había recomendado un compi viajero. Y sí, era lunes...
Al preguntarle por recomendaciones me dijo que, si no nos importaba caminar, nos recomendaba acercarnos al puerto. Allí había un lugar que no cerraba hasta las 18h y en el que comeríamos MUY buen pescado. 
Lo anoté bien, les agradecí la información y recibimiento y me fui a informar a Jordi que comeríamos tarde, porque el jardín pillaba al lado del castillo y el restaurante estaba más alejado. 

Con el mapita del recinto en la mano, nos adentramos en el parque de la colina que alberga el castillo. 
Se puede acceder por un camino inclinado, que va dando un rodeo por la colina, o acortar un tramo por unas bonitas escaleras empedradas. Nosotros hicimos la primera parte de la rampa, para así pasar por el parque donde están los baños, y un último tramo de escaleras, que es justo la ruta que nos recomendaron.

UwajimaUwajima

De camino, se pueden ver los restos de algunos de los antiguos muros del castillo. Estos restos, junto con un par de puertas y la torre principal, es lo que se conserva de la fortaleza. 

Uwajima

En la cima se alza la pequeña torre, con vistas a la bahía. Y es que antaño la colina quedaba justo al lado del mar.

Uwajima

Aunque la torre es pequeña, nos gustó el aire a tiempos pasados que emanaba. El clan Date gobernó desde aquí durante todo el periodo Edo. 
Además, la entraba es muy barata, tan solo 200 ¥. Aparte de 300 ¥ más del gojoin (sello del castillo, para mi colección).

Uwajima
Uwajima

Dentro hay algunas pequeñas exposiciones, aunque todos los carteles estaban solo en japonés. Y es que, de los pocos visitantes que nos cruzamos (recordemos que era lunes) ninguno era extranjero.
 
Uwajima
Uwajima

Y nos llevamos un gracioso recuerdo de un señor japonés muy bien vestido, al más puro estilo lord inglés que, tras preguntar de donde éramos, sacó una libreta, rebuscó en sus páginas y ¡empezó a lanzarnos saludos en español!
Resulta que tenía anotado, en varios idiomas, diferentes expresiones de cortesía. 
Fue una situación muy divertida que se nos quedará marcada. Su despedida, nuevamente agradeciendo nuestra visita a Uwajima, nos reforzó la idea de que esa excursión estaba mereciendo la pena.

Al finalizar la visita, descendimos por el lado norte del parque (el contrario por el que accedimos) para ir al jardín japonés Tenshaen.

Uwajima

La entrada costaba 500 ¥ y nos dieron un panfleto con las explicaciones en inglés, tanto de su historia como de lo más destacado del jardín según la época del año en que se visite. 
La verdad, resultó ser más grande y más bonito de lo esperado. Toda una grata sorpresa. 

UwajimaUwajima

Fue construido en 1866, como lugar de recreo por el señor feudal del clan Date. Y, aparte de la variedad de árboles, bambú, piedras, lámparas... destaca la presencia de la sala de caligrafía, asomando al estanque.

Uwajima
Uwajima

Aquí estuvimos solos, con permiso del señor jardinero. Nos siguen fascinando estas pequeñas joyas, fuera de las masificaciones. 

Uwajima

Cerca de allí está el Museo Date, dedicado a la historia del clan. Pero ya se nos hacía tarde y había hambre. Así que decidimos no entrar esta vez y tomamos rumbo a la zona del puerto, en busca del lugar recomendado para comer. 

Resultó ser un comedor dentro del mercado de productos locales (ver ubicación).
En la entrada tienen un panel con los diferentes platos que se pueden pedir, cada uno con su número correspondiente. Está todo en japonés pero hay fotos de los platos.
Queríamos probar el tai (besugo) porque es típico de la zona. De hecho, se suele comer con arroz y lo llaman tai meshi.
Pero como yo no soy mucho de pescado crudo (aunque me doy cuenta que allí cada vez me gusta más), opté por un menú con un poco de sashimi y otros complementos que no eran pescado.

Uwajima

En cambio, Jordi se lanzó a la piscina. Vió que un par de los bols de pescado estaban marcados con un nº1 (según habían sido ganadores de alguna votación o concurso) y fue a por uno de ellos. 
Se trataba de un bol arroz con sashimi de diferentes pescados (entre ellos tai), marinados y con yema de huevo. 
Solo diré que me arrepentí de mi elección. jeje ¡Ojo! Que mi plato estaba bueno, eh, pero es que ese bol estaba divino. 
¿Recordáis el katsuo no tataki de Kochi con el que aún sueña Jordi? Pues bien, este es el otro plato del viaje con el que también sigue soñando. jeje. 
El pescado estaba muy fresco y delicioso. Y todo nos costó 1.960 ¥. Baratísimo. 

Uwajima

Por cierto, por si alguien va: En la máquina de fuera se marca el número del plato y se paga. 
Recogemos el ticket con un número de pedido y pasamos al comedor (a esas horas estaba casi vacío, era tarde para ellos). Te sientas, coges agua o té gratis en la zona de mesas central y esperas.
Dentro hay mostradores de 4 restaurantes, pero en el ticket te marca en cual de ellos has hecho el pedido. Además tienen una pantalla en donde te avisan cuando ya lo tienen listo. 
Puede parecer un poco lío al llegar, pero de verdad que es sencillo y merece mucho la pena.
 
Uwajima
Uwajima

Muy contentos con la recomendación que nos dio la chica de la oficina de turismo y por toda la visita en sí, regresamos con calma hasta la estación.
En ella, mientras esperábamos al tren, vimos las mangueras de repostaje de los trenes. Recordemos que, en gran parte de la isla, funcionan a gasoil. 

Uwajima

De vuelta a Matsuyama, dedicamos las últimas horas de la tarde a poner una lavadora e ir, mientras estaba en marcha, a comprar al Surugaya que había en las galerías de enfrente del hotel. 
Es una cadena de tiendas de segunda mano donde suele haber muchas figuras (entre ellas, de Evangelion) y a muy buen precio. De hecho, encontré una del Eva 00 y Jordi me la compró para mi cumple. El tema fue cargarla en una bolsa, porque era grande y aún no habíamos hecho espacio en las maletas. jajaja. 

Después, enviamos la maleta grande al hotel de Takamatsu y nos fuimos a cenar al mismo restaurante de tonkatsu al que fuimos el día de mi cumpleaños y que tanto nos gustó. (3.560 ¥)

Matsuyama

¡Y a dormir! Al día siguiente partiríamos de Matsuyama rumbo a Marugame para un encuentro especial en el que, además, haríamos espacio, por fin, en las maletas. jeje. ^_^ 


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