14 de septiembre de 2026

Rumbo a Okayama y Kurashiki

Tocaba regresar a la isla principal y lo haríamos visitando una prefectura en la cual, a pesar de ser conocida, aún no habíamos parado. 
Me hacía ilusión ir a esa zona, porque en esos días visitaríamos un castillo especial. 
Y no, no era precisamente el que se alza en la capital y que comparte nombre con la prefectura: Okayama. 
Sin embargo, el primer día tocaba ir a éste.

Okayama

Tras enviar las maletas rumbo a Tokyo, pillamos el desayuno y nos subimos prontito al tren, dirección a Okayama. 
Al ser domingo el tren iba muy lleno y agradecimos haber reservado previamente los asientos. 
¡Por cierto! En la estación pudimos ver, solo por fuera, uno de los trenes paisajísticos que tienen en Shikoku. 

Takamatsu

Para llegar a la isla principal, cruzamos el gran puente de Seto por la zona inferior, que es donde van los trenes. Impresiona un poco. 


En una horita estábamos ya en Okayama. Y entre que el hotel estaba en la propia estación y que habíamos madrugado, teníamos todo el día por delante. 
Eso sí, empezaba a notarse que habíamos regresado a la ruta turística y a una ciudad grandecita. El volumen de gente y turistas nos golpeó de pleno tras dos semanas de tranquilidad en Shikoku. 

Lo primero que hicimos fue pasarnos por la Oficina de Turismo, en la propia estación. 
Quería preguntar si tenían mapas de Bitchu-Takahashi, una pequeña población que visitaríamos al día siguiente.Y, entonces, la chica nos preguntó como íbamos a acceder al castillo de dicha población (puesto que no hay buses y no teníamos coche). 
Al responderle que tenía pensado tomar un taxi en la estación de tren al llegar, nos comentó que había un servicio de taxi compartido por 1.000 ¥ y que nos lo podía reservar ella por teléfono. 
Como la hora máxima de reserva era las 17 h del día anterior (es decir, esa misma tarde), confirmamos que el horario del taxi nos cuadraba con el del tren y le pedimos que nos tramitara la reserva. 
La bajada del castillo preferimos no reservarla porque, si hacía buen tiempo, teníamos pensado hacerla a pie. Y, además, no sabíamos el tiempo que nos llevaría la visita. 

Siempre digo que es muy útil pasar por las Oficinas de Turismo a pedir información y, en especial esta vez, nos fue de maravilla. Ya teníamos resuelto el taxi. ^_^

Con el tramite hecho, nos fuimos a buscar el tranvía para ir al Castillo de Okayama. 
Nos tocó uno muy retro, con acabados de madera y algunos adornos navideños. 

Okayama

Después nos fijamos y no vimos ninguno igual, cada cual con una temática e incluso algunos con musiquita propia. 


El castillo de Okayama es muy vistoso por su color negro y, además, no hace mucho que lo han renovado, con lo cual el exterior luce espectacular. 

Okayama

Ahora bien, aviso que en este post se vienen opiniones quizás impopulares... 
Este castillo es una reconstrucción de los años 60 con materiales y técnicas modernas puesto que el original fue destruido en la II GM, como muchos otros castillos de los que ya hemos visitado. 
Sin embargo, es de los que menos me ha gustado.

El castillo se construyó a orillas del río Arashi, que le servía de foso. Y, como comentaba, por fuera luce muy bien. 

Okayama

Al llegar, se nos acercó un hombre mayor, presentándose como guía voluntario. Nos preguntó si teníamos un poco de tiempo y no dudamos en decirle que sí. Ellos lo usan para practicar inglés y, de paso, mostrar curiosidades del lugar a los visitantes y nosotros encantados de poder aprenderlas. Además, suelen ser muy amables. 

Nos llevó a través de los muros, mostrando las diferentes construcciones del recinto desde la base, hasta la puerta principal...

Okayama
Okayama

Después, nos acercó a la única construcción que se conserva de origen: la torre "Tsukimi Yagura". 

Okayama

Y nos hizo muchas fotos en el patio principal donde, por cierto, él mismo se lamentó de que la reconstrucción no se hiciera imitando el original en su interior (como sí se ha hecho en otros lugares). Y comentó que la reforma reciente tampoco le gustaba.
En ese momento aún no entendí la magnitud de lo que se referia. 

Okayama

Nos despedimos de él, siempre con la gran sonrisa que nos dejan estos intercambios, y entramos a pagar la entrada combinada con el jardín Korakuen (720 ¥) y, como no, el Gojoin (que al menos era bonito) (500 ¥).

Okayama

Y ahora viene la decepción por nuestra parte: Por dentro lo han transformado en un museo normal, en el cual pierdes la sensación de estar dentro de un castillo. 
Me explico. Los que hayan visitado otras reconstrucciones sabrán que, aunque sean de hormigón, vas subiendo piso a piso por la escaleras centrales, visitando la exposición de cada planta. 
¿Son un museo? Sí, pero siguen transmitiendo la idea de estar dentro de una torre de castillo. 
El de Okayama no. Me sacó totalmente de la experiencia. Me pareció estar en un museo cualquiera (uno moderno y bonito, eso sí), deambulando por pasillos amplios, sin tener ninguna referencia de donde estábamos. Hasta hay una cafetería, con mesas para sentarse a tomar algo en una de sus plantas.
No hicimos apenas fotos la verdad, nos quedamos demasiado fuera de lugar. 

Okayama

Y el problema fue que, al salir, mi cerebro había desconectado tanto que al mirarlo (y aún me pasa ahora al ver las fotos) ya solo lo veía como un armazón para un museo normal.
Siento transmitirlo así, la verdad, pero es como lo viví. Tras ver tantísimos castillos (originales, reconstrucciones tradicionales, otras de hormigón, etc.), el de Okayama me decepcionó.  Y entendimos el comentario que nos había hecho el guía voluntario. Como dice Jordi, el de Okayama no es un castillo, es un edificio moderno con forma de castillo.  

Después, cruzamos el río para visitar el famoso jardín Korakuen, considerado uno de los tres mejores jardines paisajísticos de Japón. Construido durante la época Edo por el señor feudal como lugar de entretenimiento para la familia y los invitados importantes. 

Okayama

Y aunque sufrió daños en la II GM, se restauró a su forma original. 

Okayama

Pues bien, vaya por delante que no somos expertos en jardinería pero en nuestra personal y humilde opinión no es, ni de lejos, de los jardines más bonitos que hayamos visitado. 
Y repito que es una opinión muy personal, como todo en este blog. jeje. 
Pero, tras comentarlo con otros viajeros asiduos, resulta que no somos los únicos que nos llevamos esa sensación, y más tras haber visitado el Ritsurin Koen en Takamatsu

Okayama

Y no es porque estuviera de color marrón, puesto que somos conscientes de en que época viajamos y que en primavera todo eso es verde, sino por su distribución. La esplanada central tan amplia no me acaba de transmitir esa paz de estar en medio de la naturaleza. 

OkayamaOkayama

Sí me gustaron pequeños rincones de las zonas laterales en los que, además, aún quedaba algo de momiji. 

Okayama
Okayama

Pero lo dicho, ¿en general? No está en nuestros favoritos. 
Acabé con la sensación de que visitamos demasiado tarde Okayama. Tal como nos pasó con Hakone, hemos estado en tantos otros lugares tan bonitos (y menos transitados), que igual no lo juzgamos de la misma manera que lo habríamos hecho en nuestros primeros viajes.

Saliendo del jardin y como era ya hora de comer, decidimos acercarnos a un local de ramen de la cadena Ippudo, que todavía no habíamos probado. 
Jordi se pidió el de miso picante y yo el original (2.710 ¥). Ambos estaban buenos y, en especial, el chasu nos gustó mucho. 

Okayama

Como habíamos empezado pronto las visitas y nos entretuvimos menos de lo esperado, regresamos paseando hacia la estación decidiendo que hacer con la tarde. ¿Tiendas o plan B?  
Como había tiempo optamos por el plan B (que no sabía si podría encajarlo en alguno de los dos días), y tomamos un tren rumbo a Kurashiki. 

Kurashiki

A menos de 20 minutos en tren de Okayama se encuentra esta ciudad con una pintoresca e histórica zona de canales de la época Edo. 
Aunque también resulta muy turística, la verdad es que disfrutamos paseando por ella y no nos dio sensación de agobio (al menos por la tarde). 

Para llegar a la zona histórica desde la estación, caminamos unos 10 minutos, parte de ellos a través de una shotengai (calle comercial cubierta). 

Kurashiki

Durante el período Edo, esta zona fue un importante centro de la ruta comercial del arroz.
Grandes cantidades de arroz se transportaban a Kurashiki y se almacenaban allí en depósitos, antes de ser enviadas a Osaka y Edo. Debido a la importancia de la ciudad para este comercio, ésta quedó bajo el control directo del shogunato y recibió su nombre por sus numerosos almacenes (kura).

Kurashiki
Kurashiki

Se construyeron canales para permitir la navegación de barcos y barcazas entre los almacenes de la ciudad y el puerto cercano. Y un tramo central del antiguo sistema de canales se conserva en el barrio histórico de Bikan. 
Los sauces llorones que bordean el canal y los puentes de piedra que lo cruzan conforman una escena pintoresca.

Kurashiki
Kurashiki

Paralelas al canal, también se conservan algunas calles comerciales. Los locales hoy en día son cafeterías, restaurantes, tiendas de ropa tejana (muy popular en esta localidad...). 

Kurashiki
Kurashiki

Cerca del canal se encuentra el Ivy Square (Plaza de hiedra). Un complejo de edificios de ladrillo rojo cubiertos de hiedra que, durante el periodo Edo, albergaron las oficinas del magistrado y donde, en 1889, construyeron el primer molino de algodón de Japón, el Kurashiki Bosekijo.

Kurashiki
Kurashiki

Hoy en día alberga un museo, un restaurante y un hotel. 

Kurashiki

El edificio no lucía su aspecto verdoso, por las hiedras, pero fue muy chulo de visitar. 
Y fuera había un Lawson con estética antigua, respetando el ambiente de la zona. 

Kurashiki

En este lugar, Jordi se tomó un helado de caramelo (500 ¥) y yo me compré una sopa zenzai calentita, en una confitería de la zona comercial (400 ¥). ¡¡Súper rica!! (ver ubicación)

Kurashiki

La verdad es que disfrutamos mucho paseando, tranquilamente, al atardecer. Kurashiki nos dejó muy buen sabor de boca. 

De regreso a la estación, nos pasamos a comprar los billetes de tren para el día siguiente (puesto que el pase solo nos cubría una zona) y, de paso, por el Bic Camera a por unas compras. 
Allí coincidimos con un evento de campaña navideña, y por las compras realizadas, participamos en una ruleta donde nos tocaron unas cajitas llenas de dulces. ^_^

Okayama

Tras un día tan completo, solo faltaba cenar. Escogimos un Kaiten Sushi en la estación, de los que un trenecito te trae los platillos. 


Me lo había recomendado un compi viajero y nos gustó mucho el lugar. Cenamos bien. 4.081 ¥ los dos. (ver ubicación)

Okayama

Tocaba retirada a descansar, pero con mucha ilusión puesta en la excursión del día siguiente. 


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