17 de febrero de 2019

Kamakura

Kamakura es una de las excursiones desde Tokyo que más nos gustan.
Tanto, que hemos ido en los tres viajes, haciendo distintas rutas. Y que conste que no solo es por el fantástico curry que comemos allí. jeje

De las tres combinaciones que hemos realizado, la de este último viaje es justo la que más nos gusta.
Porque combina tanto la parte de senderismo, como la visita a uno de los templos con el recinto más bonito que hemos visitado: el Hasedera.

Kamakura

Kamakura fue capital del shogunato (poder militar) a finales del s.XII, tras la victoria del clan Minamoto (familia de la cual habría que ser descendiente para ser nombrado Shogun en el futuro) sobre los Taira en las guerras Gempei.
Y hoy en día conserva muchos templos, santuarios y, como no, el famoso Buda al aire libre. Pero además, es una zona estupenda para realizar una pequeña ruta de senderismo en medio del bosque, pasando por algunos santuarios curiosos.

Llegamos a la estación de Kita-Kamakura (la estación  norte, en la zona de montaña) sobre las 9 de la mañana. Y nos pusimos en marcha dirección al templo Jochiji, que es donde da comienzo la ruta del Daibutsu que nos llevaría desde allí hasta los pies del Gran Buda (ver mapa).

Kamakura

En la zona hay otros templos de interés, como el Engakuji o Kenchoji, que visitamos en nuestro primer viaje, pero como no queríamos saturarnos de templos (y siendo los últimos días del viaje ya veníamos cargaditos de ellos), decidimos no entretenernos.

Kamakura

La ruta son unos 3 km y no es muy exigente, pero tiene algunos pequeños tramos donde se deben sortear subidas y bajadas llena de raíces. A tener en cuenta si se va con movilidad reducida o con niños muy pequeños.

Kamakura
Kamakura

Durante el primer tramo, nos encontramos un pequeño santuario desde el cual se puede vislumbrar el Fuji en días claros.

Kamakura
Kamakura

Y por el bosque tuvimos la suerte de encontrarnos algunos animalillos. ^_^

Kamakura
Kamakura

Pero el punto fuerte de la ruta es el santuario Zeniarai Benten. Hay que desviarse un poco para visitarlo (está señalizado) y bajar una cuesta que luego hay que volver a subir para seguir el camino, pero merece la pena.

Se accede a él a través de un túnel en la roca, como si fuera una cueva. Pero en realidad acabas en un pequeño recinto escondido, al aire libre. Es un lugar que no deja de fascinarme.

Kamakura
Kamakura

La leyenda dice que el dinero que laves en su fuente se duplicará. Y claro, en base a esta superstición han formado el negocio, alquilando los cestos donde la gente lava el dinero. ¡Sí, lavan monedas y billetes!

Kamakura

Nosotros no lo hicimos, pero aprovechamos para comprar unos amuletos (omamoris, 500¥), ya que estaban bien de precio. Para mí el de salud y para mi hermana el de la familia. Visto lo visto, en base a los acontecimientos posteriores al viaje... mal no nos ha ido. jeje (Mi hermana ha sido mami y yo logré un tratamiento nuevo para la EM. ^_^)

Kamakura

Un par de horitas después, llegábamos al final de la ruta. Y tal cual vimos una tiendecita de helados, a por ella que nos lanzamos. ¡Tocaba reponer fuerzas!
¡Helados de mango, castaña, sésamo negro y kakigori de fresa! (350¥ cada uno)

KamakuraKamakura

Tras el refrigerio, tocaba visitar el Gran Buda (200¥), famoso por estar al aire libre. Y es que, tras ser destruido el templo varias veces por tifones y tsunamis, ¿Igual es que Buda quería tener vistas al mar?
Como era de esperar, esta zona estaba llena de grupos turísticos, pero por suerte el recinto es amplio para pasear y poder tomar fotos.

La estatua en sí está bien y es curiosa por estar al aire libre. Pero a mí, personalmente, no es lo que más me gusta de Kamakura, a pesar de ser su símbolo.

Kamakura

Después nos fuimos a visitar el que consideramos uno de los templos más bonitos que hemos visitado, y además barato (300¥).
El Hasedera se encuentra en la ladera de una colina boscosa, nada más entrar nos encontramos sus bonitos jardines y estanques.

Kamakura
Kamakura

Subiendo por la ladera vas pasando por pequeños templos dedicados a varias deidades, entre ellos un espacio dedicado a Jizo, el encargado de ayudar al alma de los niños fallecidos a llegar al "paraíso".

Kamakura
Kamakura

En la parte superior se encuentra el salón principal, dedicado a la diosa Kannon, diosa de la misericordia.

Kamakura

En esa zona hay un balcón mirador desde donde observar la ciudad y el mar, pero ojo porque es la zona para hacer picnic y varias aves pasan planeando, esperando atacar la comida o a quien la sujete...

Kamakura

Le dedicamos bastante tiempo al recinto, porque realmente es precioso y al salir ya corría el hambre.

Kamakura

Así que tomamos el trenecito entre la estación de Hase y la de Kamakura (no entra en el JR-Pass) y nos fuimos directos al restaurante que tanto nos gusta: Caraway.
Un restaurante de curry muy bueno, con variedad de sabores (nosotros escogimos el de ternera y ternera con queso), donde salimos a reventar con el plato pequeño (330g de arroz) y por 730¥ cada uno.
Para mí, sigue siendo de los mejores curry que he comido.

Kamakura

Por la tarde, nos acercamos con calma a visitar el santuario principal de la ciudad: el Tsurugaoka Hachimangu.

Está dedicado a Hachiman, el dios patrono de los samurais y de la familia Minamoto, quienes recordemos, habían ganado la guerra al clan Taira, fundando aquí su capital del shogunato.
Y este santuario es el reflejo de esa victoria. Sus dos estanques están dedicados a cada una de las dos familias: El del clan Minamoto tiene tres islas y el del clan Taira cuatro (siendo el cuatro el número relacionado con la muerte).

Kamakura
Kamakura

Aquí quisimos cumplir con el ritual del Omikuji (100¥), unos papelitos que te dicen tu suerte. Pero tranquilos, si no te gusta lo que pone, lo puedes dejar atado a unos palos de madera (en otros sitios son a árboles directamente) para dejar allí la mala suerte. ¡Está todo pensado!
En algunos santuarios tienen la traducción en inglés, pero no en todos.

Kamakura

Y además mi hermana compró una botella de sake igualita a la de la película Kimi no na wa, pero por solo 800¥, mucho más barato que en Hida Furukawa. Y solo tuvo que ponerle la cinta roja que había comprado en Takayama.

Finalizada la visita al santuario, regresamos paseando por la calle comercial, cotilleando las diferentes tiendas, pero parándonos en especial en la tienda de Ghibli, donde hicimos unas cuantas compras.

De regreso a Tokyo, acabamos el día en la tienda de juguetes y frikadas que hay justo delante de la estación JR de Ueno: el Yamashiroya (tiene muchos pisos para explorar) y cenita en el Ichiran Ramen (950¥ por persona).

Ueno

Tres veces hemos ido a Kamakura y nunca decepciona. Nos encanta esa población.

Ésta fue la última excursión que realizamos, se acercaba el fin del viaje y los pocos días que quedaban estarían dedicados a Tokyo.



2 comentarios:

  1. Ostras,
    sólo he estado una vez en Kamakura, pero veo que me dejé mucho por ver. Vamos, más razón para volver O:-)

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    Respuestas
    1. Kamakura tiene mucho para ver!! incluso nosotros aun tenemos cosas pendientes allí jeje
      Otra excusa para el curry ;)

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