27 de abril de 2026

Vuelo y llegada a Osaka (7.0)

Nueva aventura que empezó con muchas ganas por la nueva zona que íbamos a visitar, por el reencuentro con Laura y Hira (nuestras amigas y mis maestras de japonés, como ya sabréis muchos de vosotros) y, sencillamente, por volver a estar en Japón. 


Era nuestra primera vez con Turkish Airlines y, a la hora del check in, fue todo genial. Tanto al hacerlo online (que nos pusieron juntos sin tener que pagar extra, ni ir al mostrador a pedir que nos cambiaran los asientos si podían) como en el momento de ir a dejar el equipaje facturado. 
En la zona de facturación del aeropuerto había un mostrador de "Baggage drop", para quienes ya teníamos el check in hecho previamente, sin cola ninguna. Nos atendieron rápido, nos preguntaron si sabíamos inglés y, para nuestra sorpresa, al responder que sí, nos movieron a los asientos de emergencia sin tener que pagar más. 
Así pues, en el primer vuelo fuimos muy anchos. 

Eso sí, salimos con 1h de retraso aunque, por suerte, recortaron durante el vuelo y acabamos aterrizando solo media hora tarde. 
Nuestra escala era, inicialmente, de 2h. Es el mínimo de tiempo al que nos arriesgamos, precisamente por estos posibles percances. Y menos mal, porque el aeropuerto de Estambul es enorme. 
Tuvimos que caminar bastante, apenas nos dio tiempo a ver el aeropuerto en sí (lo haríamos a la vuelta) y llegamos a la puerta de embarque que ya justo organizaban todo para subir al siguiente avión. 

La comida fue buena en ambos vuelos, en especial la limonada casera del vuelo largo (¡Buenísima! Me levanté varias veces a por ella jeje). Y en el vuelo largo, los baños limpios siempre, pantalla súper moderna, con amplia gama de entretenimiento y muchas películas dobladas al español. 
La verdad es que los aviones de Turkish Airlines están muy bien y el personal de vuelo muy amable. (Otra cosa sería el personal del aeropuerto de Estambul, como comprobamos a la vuelta). 


En el primer vuelo éramos de los pocos que llevábamos mascarilla (desde que nos enfermamos en el viaje de 2024 tomamos la decisión de llevarla unos días antes y durante el vuelo), pero en el segundo, se nos sumaron los pasajeros japoneses. 

Al aterrizar en Osaka, pasamos muy rápido los controles (ya que llevábamos previamente cumplimentada la Visit Japan Web), pusimos la SIM en los teléfonos, sacamos dinero (siempre hay un cajero 7Bank nada más salir) y nos fuimos a por el tren. 
Como explicamos en el post de alojamiento, la forma más directa y cómoda de llegar al hotel era en bus, pero cuando llegamos justo acababa de partir el último. 
Así pues, tocaba coger el tren de la línea Nankai y después hacer trasbordo a la JR hasta la estación JR de Namba, la más cercana a nuestro alojamiento. 

Tras el check in, que fue rápido, y explorar un poco la habitación y hotel, nos fuimos paseando hasta la zona de Dotonbori, sin llegar a meternos en la calle principal. 
A pesar de que era tarde (las 22h), la zona estaba llena de gente, especialmente turistas, aunque algunas tiendas y restaurantes ya cerraban o estaban cerrados. 


Por suerte, hay un Ichiran ramen que abre 24h, y es justo lo que le apetecía cenar a Jordi. Lo ha transformado casi en una tradición jeje: Llegar y cenar Ichiran. 
Eso sí, había cola y tuvimos que esperar bastante, pero como no nos apetecía dar vueltas buscando opciones a esas horas (y realmente Jordi quería ramen...) pues con la calma. 
Este restaurante tiene dos zonas: la típica de la barra con asientos individuales, pero también una zona con mesas. A partir de las 22h cierran las mesas, y de ahí que se acumule más cola. Pero regresamos otro día, pedimos ir a mesa (puedes elegir) y la cola fue mucha más rápida que la de la barra (que es donde quieren ir la mayoría de los turistas).
Como siempre, en esta cadena, pagas en las máquinas y en la hoja marcas tus opciones de ramen (dureza de los fideos, cantidad de ajo, intensidad del caldo, picante...) 
Nos pedimos dos ramen con el extra del huevo (2470 ¥)


Con el antojo saciado (me sigue impresionando que Jordi se lo logre acabar, con el cansancio del viaje, el jet lag...), regresamos al hotel (donde vimos mucho movimiento de gente yendo y viniendo a los baños públicos), melatonina para mitigar el jet lag y a dormir.
Que, si todo iba bien, al día siguiente nos esperaba una señora caminata. ^_^




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