18 de julio de 2018

Shibu Onsen y sus 9 baños públicos

En nuestro segundo día del Japón 3.0 dejaríamos Tokyo, a la que volveríamos al final del viaje, para iniciar la ruta por el país. 
La primera parada sería Shibu Onsen, una aldea termal cuya historia se remonta a la época Edo y algunos de sus ryokans tienen más de 400 años. 
Escogimos alojarnos en ésta aldea termal por estar situada cerca del parque de monos Jigokudani, los famosos macacos de los onsens. Y porque la tradición dice que sus 9 onsens traen buena suerte. 

Unos amigos habían estado en ella, pero en febrero, y nos pasaron la información y su experiencia (en su caso muy positiva). 
Y me quedé con eso y con las típicas fotos bonitas que uno ve de Shibu Onsen, en las que luego te fijas y te das cuenta que son siempre el mismo lugar y poco más...
Así que nos vino a la mente nuestras visitas anteriores a Magome o Yunomine y acabamos creando una gran expectación en torno a la aldea. Y eso, a veces, tiene cierto riesgo... Pero ya me estoy adelantando.

Yudanaka

Para mí el día empezó muy pronto, gracias a nuestro amigo jetlag. Así que, mientras el resto dormían, yo decidí salir a dar una pequeña vuelta por el precioso barrio de Yanaka y disfrutar de los cerezos en flor. Es una zona tan tranquila y residencial que me encanta...


Volví a recoger a todo el equipo y tras hacer el check-out, de forma muy rápida, nos paramos a comprar el desayuno en el combini y rumbo a la estación de Ueno, donde empezaríamos a usar los JR-Pass y cogeríamos el primer shinkansen del viaje. Eso sí, antes sacamos dinero en un 7Bank de la estación, porque el ryokan de Shibu Onsen no acepta tarjetas. 
Por eso siempre solemos ir con algo de tiempo a las estaciones: orientarse, gestiones como comprar desayunos o sacar dinero, etc. Que los Shinkansens son muy puntuales y no esperan a nadie. jeje 


El primer trayecto hasta Nagano, una horita y media, pasó cómodamente y algunos aprovecharon para seguir durmiendo (Jordi decidió mimetizarse con los japoneses y se pasó todo el Japón 3.0 durmiendo en los trenes). Los que no, fuimos disfrutando del paisaje: Hanami en Tokyo, zonas más rurales después y por último empezamos a vislumbrar los alpes japoneses, llenos de nieve, a lo lejos. 

Al llegar a Nagano tocaba buscar la Dentestu line, compañía que hace el tramo hasta Yudanaka (la estación de tren más cercana a Shibu Onsen y al parque de los monos). Pero fue muy fácil, porque estaba bien señalizado. 
Como íbamos a pasar una noche en la zona, no podíamos sacar provecho del "Snow Monkey Pass", que cubre tren i/v y el bus hasta el parque de los monos, pero solo durante 24h. Así que tocaba pagar el tren de ida, ya que no entra en el JR-Pass: 1260¥ por persona. 
El trayecto duró 45' y cuando llegamos a la pequeña estación de Yudanaka un hombre mayor, muy majo, salió de la oficina de turismo y vino directo a nosotros (los gaijins que veníamos en el tren jeje). 
Nos preguntó de donde éramos y nos comentó que él estaba estudiando inglés y que estaba ahí como voluntario, para ayudar a los turistas a la par que practicaba. 
Le dijimos que nos alojábamos en Shibu Onsen y que teníamos que llamar al hotel para que nos vinieran a buscar, pero eso sería a las 14:30h (que es cuando empieza el servicio de recogida del ryokan) y que mientras miraríamos de comer en Yudanaka, puesto que eran las 13h. 
Rápidamente se ofreció a llamar él al ryokan, nos dio un mapa con la información de Yudanaka (restaurantes y tiendas) y nos comentó que regresásemos allí a las 14:30h que el del hotel ya estaría esperando.
Y con esta nueva muestra de amabilidad japonesa, nos fuimos a echar un vistazo a Yudanaka y buscar donde comer. 

El pueblo en sí nos pareció bastante normalito, eso sí, dejando claro cual es el motivo de turismo de la zona. 

Yudanaka
Yudanaka

Y en cuanto a restaurantes... Pues los pocos que estaban abiertos eran de comida occidental, tipo cafetería, y/o caros. La mayoría que tenían pinta de comida casera y barata estaban cerrados. ¿Día de descanso? En fin, que valoramos y optamos por entrar al Lawson que había enfrente de la estación, comprar algo para comer (y el desayuno del día siguiente) e ir a un jardincito que había justo en la estación, con bancos. 
Unos onigiris y nikumans (bollo de pan al vapor relleno de carne) y listos. Picnic sencillito. 

Yudanaka

A la hora convenida ahí estaba la minivan que nos llevaría a Shibu Onsen. Nos despedimos del hombre majete y rumbo al ryokan. 
Ambos pueblos están muy cerca, llegamos en 5-10 minutos y eso ya fue lo primero que nos extrañó. Porque nos habíamos imaginado que estaría más en la montaña, más apartado de las carreteras principales y un toque más rural, como Yunomine
Pero no, se ve todo bastante normal, menos la callecita posterior, que es donde están los ryokans y algunos de sus edificios o rincones ya dan un aire más época Edo. Pero sin ser todos, como en Magome

Yudanaka
Yudanaka

Llegamos al ryokan (ver post del alojamiento) y la dueña nos atendió de forma exquisita (sabe inglés): Nos ofreció té en la sala de la entrada mientras rellenábamos los datos del check-in, nos dio mapas de la zona donde salen indicados restaurantes y los onsens, nos explicó como va el tema de los 9 onsens y la llave maestra, nos mostró las habitaciones y se ofrecieron a llevarnos al parque de los monos al día siguiente. Vamos, ¡una atención de 10! 

Bueno, aquí tocaba dividirnos, ya que los chicos no querían ir a los onsens, puesto que son segregados. 
Así que, ellos darían una vuelta por la aldea cámara en mano y nosotras a por el reto de los 9 onsens.

Para poder ir a los 9, has de alojarte en alguno de los hoteles que disponen de la llave maestra (no todos los de la zona la tienen), puesto que los baños están cerrados y solo con la llave se accede (de las 6h a las 22h). 
En la web de turismo de Shibu Onsen, abajo del todo, hay dos PDF: un mapa del pueblo con los hoteles y los onsens situados (donde indica cuales tienen la llave) y otro con la información de tiendas y restaurantes.

Yudanaka

¿Y si no te alojas en esos ryokans? Entonces solo puedes acceder al onsen nº9 (llamado O-yu), que es el más grande, de las 10h hasta las 16h, previo pago de 500¥ en el Centro de Información.

Otro detalle, que puede servir de souvenir, es una toalla que te venden para coleccionar los sellos que hay en la entrada de cada onsen, más el que hay arriba en el santuario Takayakushi (creo que cuesta entre 1000 y 1200¥) .
Nosotras llevábamos nuestras libretas para coleccionar los sellos/estampitas así que no la compramos.

Mi hermana y yo nos duchamos en el onsen del ryokan (en ese momento no lo sabíamos pero sería de los más bonitos que vimos ese día), puesto que en los de la ruta no te puedes enjabonar, solo pasarte un agua previa, y nos pusimos el yukata dispuestas a ir a por la buena fortuna.

Yudanaka Yudanaka

Por fuera los onsens son bonitos, un aspecto de madera, antiguo... Tienen una puerta para las mujeres y otra para los hombres, que se cierran automáticamente.

Yudanaka

Pero por dentro... El primero fue un jarro de agua fría: todo azulejo azul, muy feo, nada de encanto. ¡Y para colmo el agua estaba hirviendo! Mi hermana me miró asustada: ¿Están todos a esta temperatura?
Le expliqué que no, que se podía regular con el grifo de agua fría, y eso intentamos (estábamos solas además), pero nada, había demasiada agua hirviendo y el chorro de la fría era muy débil.
Algo decepcionadas nos fuimos a por el segundo y... ¡Más de lo mismo! Azulejo azul e hirviendo...

Yudanaka Yudanaka

Esto no iba como nos esperábamos. Yo pensaba que tendrían un poco más de encanto, para empezar, y que la temperatura estaría caliente pero no saliendo de Mordor...
Nos fuimos sin meter más que los pies y en el tercero vimos un poco de esperanza. Era de madera y el agua estaba aceptable (acababan de salir unas chicas y suponemos que por eso ya estaba más atemperada).
Nos metimos un rato a disfrutar, mientras comentábamos el chasco que nos estábamos llevando. No eran el tipo de onsens que esperábamos.
Así que tomamos una decisión: iríamos a verlos todos, pero solo nos bañaríamos en los que realmente fueran de madera. Si es que el agua no estaba sacada del monte del destino, claro.

Yudanaka Yudanaka

Tras un rato dentro, llegó una familia, así que decidimos seguir probando suerte (la verdad es que no nos encontramos muchas personas en los onsens).
En nuestro trajín por el pueblo, nos cruzamos con los chicos, que estaban visitando el santuario y nos comentaron que arriba estaba la última estampita. Ajá... ¿Arriba? En ese momento nos miramos mi hermana y yo: en yukata, con sandalias de madera, escaleras empinadas... ¡Nos íbamos a reír!

Yudanaka

Decidimos dejarlo para el final y seguir con los onsens. Al final, los únicos que nos gustaron fueron el 1, el 6 y el 9, que al ser el público es más grande (pero a esas horas ya solo estábamos los de los ryokans).

La ruta de los chicos tampoco resultó muy exultante. El pueblo, quitando un tramo algo más pintoresco (que es el que sale en todas las fotos) y unos templos, poco más tiene.

Yudanaka
Yudanaka

De hecho, fueron hasta una "mini cascada" con estanque, donde en verano se pueden ver luciérnagas y resultó ser una caída de agua en una pared de cemento en mitad de un descampado.

En el tramo "bonito" se encuentra el ryokan Kanaguya. Uno de sus edificios, de casi 100 años de antigüedad, sirvió de inspiración a Miyazaki para crear el Aburaya de "El Viaje de Chihiro". Pero no es el único, se dice que hay otros ryokans y onsens que le inspiraron para al final coger ideas y juntarlas, como el Dogo Onsen de Matsuyama en Shikoku.


Es un edificio muy bonito, y más cuando lo iluminan por la noche, pero la lástima es que le han construido delante otro anexo más moderno, que aunque intenta guardar la línea, tapa parte del antiguo.

Reunido el grupo, faltaba el reto de subir al santuario vestidas de esa guisa. Pero pasito a pasito lo logramos y hasta nos pudimos hacer una foto de grupo con calma.
Si algo tiene Shibu Onsen, es la tranquilidad al caer el día.

Yudanaka

Como no teníamos contratada la cena en el ryokan, preguntamos por restaurantes baratos y nos indicaron uno en que hacían la especialidad de la zona: Soba, unos platos de caldo vegetariano con los fídeos finos tipo soba (alforfón).
El restaurante es pequeño pero muy acogedor y al estilo tradicional.

Yudanaka

Nos dieron la carta en inglés y nos pedimos unos yakitoris (brochetas de pollo) y el plato especial de la zona.
La verdad es que estaba bueno, pero concluimos que todos somos más fans del gustoso y calórico ramen. jeje

Yudanaka Yudanaka

De postre nos trajeron, gratis, unas manzanas troceadas muy buenas. Y es que la región de Nagano es famosa por sus manzanas y la señora nos lo recordó con una sonrisa que denotaba orgullo al decirle que realmente eran deliciosas.
La cena nos salió por 790¥ cada uno. ¡Muy bien de precio!

De regreso al ryokan, la dueña nos ofreció el servicio gratis de llevarnos por la mañana al parque de los macacos, cosa que aceptamos agradecidos.
Nos subimos a las habitaciones, nos preparamos un té y a descansar bajo el kotatsu calentito. ^_^
Descansar y yo a darle a la cabeza. No quería que mi hermana se fuera de Japón con una imagen tan "simple" de los onsens públicos, así que no paré hasta encontrar la solución... próximamente en el blog. jeje


Me gustaría matizar un poco sobre nuestra experiencia en Shibu Onsen, ya que he hablado de decepción.
Como comento al inicio, nuestro problema fueron las altas expectativas y la comparación con otros lugares.

-¿Es feo el pueblo? A ver, feo tampoco, es un pueblo normalito con alguna pequeña zona con encanto. Pero nada comparado a Magome o otras poblaciones rurales. No nos transportó a la época Edo vamos.
-¿Merece ir por los onsens? No. Si ese es el motivo, para nosotros no merece la pena. Hay otras poblaciones con onsens mucho más bonitas y con más encanto. Ahora bien, si se va por otros motivos, como los monos, y se hace noche... pues ya puestos, ¿porque no disfrutarlos?
-¿Merece la pena alojarse allí? Si se tiene tiempo y se quiere ir con calma ¿porque no? El lugar es tranquilo por la noche y estuvo bien. Pero si no se tiene muchos días, buscaríamos otras zonas con más encanto donde dormir en un ryokan.
-¿Era la mejor época? Pues creemos que con nieve el lugar ha de ganar mucho. Seguro que tiene un aspecto más especial. Nuestros amigos fueron en Febrero y tienen mejores recuerdos de la zona.

Pues eso, que a veces uno se crea unas expectativas y no siempre se cumplen. Y eso nos pasó con Shibu Onsen. 

Yudanaka

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