8 de mayo de 2026

Rumbo a Tokushima

Nos despertamos con calma, con las piernas doloridas por la caminata del día anterior, pero tranquilos porque este día sería de relax y recuperación. 

Tocaba poner rumbo a Shikoku, la cuarta isla más grande de Japón y el objetivo principal de este viaje.
Una zona que prometía ambiente rural, ritmo pausado y mucha gastronomía regional.  

Tokushima

Tras comprar el desayuno en el konbini, fuimos a la estación de autobuses donde nos confirmaron el anden de salida. 
Aproveché para preguntar si podríamos comer y beber dentro y nos dijeron que sin problemas, siempre y cuando no oliera mucho (por suerte, los tamago sando o los onigiris no son un bocadillo de chorizo).

Los autocares también funcionan con mucha puntualidad. Nos hicieron dejar la mochila grande abajo, puesto que los compartimentos superiores son muy pequeños, apenas para un bolso de mano, y tomamos asiento en la parte delantera. 

Para entrar a Shikoku, atravesamos primero la isla de Awaji (famosa entre los fans de Naruto) mediante los dos puentes enormes que la conectan, por un lado con Honshu y por el otro con Tokushima. 


En el segundo de los puentes, es donde se encuentran los famosos Naruto (remolinos) y, de hecho, ese autocar hace parada allí mismo. Antes del viaje evaluamos si parar o no, pero la verdad es que no nos llamaba mucho y decidimos ir directos a la ciudad. 

La prefectura de Tokushima es famosa por los Naruto, el Valle de Iya y el Awa Odori, un festival de danza impresionante y mega famoso que se lleva a cabo cada agosto. 
Sin embargo, nosotros veníamos con ganas de explorar un poco más allá de eso, y ver algunos pequeños rincones de la ciudad que comparte nombre con la prefectura. 

Nuestro hotel se encontraba justo al lado de la estación (aunque tuvimos que aclararnos un poco con las pasarelas que cruzan las calles, para llegar a él) así que fuimos a dejar las mochilas en recepción y nos acercamos a comer el famoso ramen de Tokushima, que suele llevar huevo crudo. 
Elegí el restaurante Yoake que lleva abierto desde 1952 (lo vi en un documental de la NHK) y, si bien estaba bueno, no lo encontramos top como otros. De hecho, nos gustó más el sabor del caldo de otro al que fuimos el último día en la ciudad. 
Se nos olvidó pedirlo con huevo, puesto que en ese restaurante no lo ponen de normal. Eso sí, la carne de cerdo a tiras que venía en el ramen estaba muy buena. 
Y lo que empezamos a notar, y se cumpliría muchos días, es que los precios eran más baratos que en Osaka... Dos ramen por 1.600 ¥.

TokushimaTokushima

Tras la comida, nos pasamos por la Oficina de Turismo donde nos recibieron muy amablemente, pero al preguntar por el mapa en inglés, la chica, que se notaba que era nueva, tuvo que preguntar a un veterano puesto que no los encontraba. 
Yo me esperaba que, al ser la capital de la prefectura, tuvieran más por la mano el tema del turismo extranjero pero me dio la sensación, como comprobaríamos esos días, que los turistas pasaban rápido por la ciudad: El museo del Awa Odori, el monte Bizan y poco más.
Porque justo es eso lo que me marcó la chica y yo le pregunté por las otras zonas que había investigado.

De ahí, fuimos paseando hasta el parque de las ruinas del antiguo castillo. Resultó ser un lugar muy relajante, sin apenas gente y con unos colores otoñales preciosos. 

Tokushima
Tokushima

Detalle de los baños. En esta ciudad se respira y vive Awa Odori por todos lados. ^_^

Tokushima

No entramos a ver el museo en sí pero sí a la tienda, para comprar el Gojoin (sello del castillo, 300 ¥) y la entrada a los jardines (50 ¥).

Tokushima

Este jardín está inspirado en los del palacio del periodo Momoyama (1583-1600) y nos sorprendió que se pudiera pasear también por encima de los puentecitos de piedra y explorar todos los rincones. 

Tokushima
Tokushima

Siempre choca encontrar la paz en estos pequeños lugares, rodeados de edificios y carreteras. 

Tokushima

Al salir seguimos adentrándonos en el parque, no podíamos dejar de admirar y fotografiar sus árboles con esos colores tan bonitos y vibrantes. 

Tokushima
Tokushima

Y llegamos a una zona donde se conserva una antigua locomotora de vapor, que estuvo operativa de 1923 al 1969, y la conservan como símbolo del desarrollo de la industria y economía de la zona. 

Tokushima

Lo que decidimos no subir a la colina, nuestras piernas solo aceptaban caminata en llano ese día. 
Al rato, salimos por uno de los laterales del parque que daba justo enfrente de una tienda de dulces tradicionales, recomendada por la Oficina de Turismo de la prefectura: Akanean.

Tokushima

Es un local muy tradicional y refinado donde, tras hacer el pedido, te invitan a sentarte y tomar una bebida de yuzu calentita mientras esperas a que te lo preparen. 
Y eso que nuestro pedido fue simple, solo pedí un dulce de mochi relleno de anko blanco con yuzu (216 ¥). 
La bebida estaba deliciosa, y es que a mí me encanta el sabor del Yuzu. Un cítrico típico de Japón y en especial de Shikoku, donde se cultivan unas 40 variedades de cítricos y cuya gastronomía gira entorno a ellos. Por ejemplo, el más típico de Tokushima es el Sudachi. 

Tokushima

Con la bolsita de la tienda y una gran sonrisa por el trato recibido, nos fuimos a la estación a cambiar los JR Pass regionales y, de paso, comprar otro dulce típico: una especie de manju (bizcochito) relleno de anko blanco (110 ¥). 
Con todo esto, hicimos el check in en el hotel, descansamos un rato y merendamos los dulces, que estaban buenísimos. 

Tokushima

Después decidimos dar una vuelta antes de cenar, para ver "el ambiente comercial" que suele haber alrededor de las estaciones. 
Véase las comillas en lo de ambiente... y es que esa zona de Tokushima nos recordó a la de Beppu. El centro comercial tenía pocas tiendas abiertas, alguna planta entera incluso vacía pero a la que, por alguna razón, podías acceder...
Eso sí, pude comprar una bolsita de té Awa Bancha, único de la zona y muy especial porque es un té fermentado. 

Pero es que la zona del shotengai (calle comercial cubierta) no mejoró el resultado: muy desangelado y casi todos los locales cerrados, pero cerrado de que ni sabes si está operativo o abandonado.
Así que decidimos irnos a pasear por el río, para ver la iluminación de los puentes. 

Tokushima
Tokushima

Y, de paso, acercarnos al restaurante que me había recomendado mi compi viajero Javi (que tiene el blog donde explica su experiencia recorriendo el Shikoku Henro).
Se llama Hayashi no Okonomiyaki, un restaurante pequeñito, de barrio y que recomendamos 100%. ¡Cenamos dos días ahí porque estaba muy bueno!
Eso sí, cierra pronto. Nosotros llegamos a las 19h. Pero bueno, como no hay mucho ambiente por las tardes/noches, decidimos cenar pronto esos días y descansar. 

Tokushima

Nos pedimos el nikutama (800 ¥ cada uno) que es el okonomiyaki con panceta de cerdo y huevo y estaba super bueno. Te lo hacen y te lo traen a la plancha que hay en tu mesa, para que se mantenga caliente y te lo acabes de sazonar con algas, mayonesa, más salsa... 

Tokushima

Tras disfrutar de la cena, regresamos paseando y, antes de subir al hotel, nos compramos mi pudding de leche favorito en un konbini a modo de tentempié para más tarde, porque habíamos cenado muy temprano, y al hotel a charlar con la familia y descansar. Al día siguiente tocaba una actividad muy chula. ^_^




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