24 de enero de 2020

Actividades en Aizu Wakamatsu

Tal y como comenté en el post de "Preparativos", escogí visitar Aizu Wakamatsu tanto por historia como por la posibilidad de realizar diversas actividades culturales.

Aunque mi inspiración inicial fue el estupendo artículo de Japonismo, que como siempre nos aportan una información muy valiosa, también me dediqué a explorar en otras webs de la zona, para ver las diferentes alternativas.
Las experiencias que podéis reservar a través de Japonismo en algún caso sale más caro, pero incluyen guía de habla inglesa con explicaciones.
Porque algo a tener en cuenta es que, en Aizu, inglés poco. Tal es así, que en algunas de las webs que encontré o no tenían mail de contacto (solo teléfono) o bien no respondieron (yo tengo un japonés básico, no me da para entenderme con mails extensos).

Y aquí es donde quiero aportar mi granito de arena: el contacto de la Asociación Internacional de Aizu. Si les escribís comentando que vais a ir a la ciudad y que necesitáis ayuda con posibles experiencias, cualquier información, reservas, etc. ellos os ayudarán en inglés.
Conmigo contactó Tammy, una chica muy amable que se aseguró de confirmarme horarios, precios, tramitación de reservas... ¡Incluso llamó al Ryokan para asegurarme que la reserva estaba correcta!

Así que, entre Japonismo y Tammy logré ir montando mis días en Aizu Wakamatsu. A continuación haré un resumen de algunas opciones, tanto las que practiqué como otras que valoré pero a las que, finalmente, no pude o no quise apuntarme.



ARTES MARCIALES: 

Desde pequeña soy fan de las artes marciales así que en este viaje valoré las diferentes opciones que encontré en la web de Turismo de la zona de Higashiyama (no responden a los mails, Tammy me confirmó la información llamando), y que son las mismas que aparecen en la web de Japonismo, también con guía en inglés.

  • Kendo: Puedes acudir a una clase de Kendo en el tradicional dojo del Budokuden Hall, en los recintos del castillo. Te contarán la historia, les verás entrenar y después te sumarás a ellos (Unos 12000¥). Valoré seriamente la opción, pero finalmente encontré otra clase que me llamaba más la atención: practicar Karate en Tokyo.
  • Naginata: Esta me hubiera hecho mucha ilusión, poder ver una clase con el arma tradicional de las mujeres samurais (Onna bugeishas) que tan importantes fueron en Aizu y en la batalla final de las guerras Boshin (En los stories destacados de mi Instagram os hablé de ellas y volveré hacerlo en el post de la visita al castillo). También se practica en el Budokuden Hall, pero en las fechas que iba me dijeron que tenía que ser en fin de semana, y no me cuadró los días. (Unos 12000¥)
  • Kyodo (Arquería): Hay dos lugares donde poder probar el tiro con arco: El Nisshinkan (antigua escuela samurai) o bien en el Aizu Bukeyashiki (replica de una casa samurai del clan Aizu). En ambos puedes hacer la visita por tu cuenta y pagar aparte la actividad de tiro con arco (sobre unos 200-300¥ cada ronda de flechas, 4 intentos). Esta opción es la que yo hice, en el Bukeyashiki, y el señor encargado de la actividad me enseñó pacientemente como coger cada componente, como tensarlo (¡no veas lo que cuesta!) y, finalmente, logré acertar la última ¡Me hizo mucha ilusión! jeje. Me lo explicó en japonés pero sabía algunas palabras en ingles. Después está la opción cara, que es ir con guía al Nisshinkan (está a la afueras y algo apartado, no me dio tiempo a visitarlo), ver una clase de Kyudo tradicional y después probar suerte con el arco (Unos 15000¥).
Aizu Wakamatsu
Aizu Wakamatsu
  • Vestir como un samurai: No es un arte marcial en sí, pero bueno, lo encajo aquí. jeje. Básicamente es ponerte una armadura, pasear por la zona del castillo con un guía y hacerte fotos, aparte de tomarte un té en el jardín tradicional. Para lo que es, lo vi algo caro y no es que me interesara mucho (Unos 10000¥).

ARTESANÍA: 

En Aizu podemos escoger entre varias actividades de artesanía, y en la mayoría no hace falta reservar porque las puedes realizar en muchos lugares. De hecho, en la Oficina de Turismo de la estación me dieron un folleto donde mencionaban qué talleres y en qué tiendas se podían realizar. Aun así, Tammy me pasó información de varios lugares para poder organizarme mejor según mis planes del día.

Sin embargo, hay una que sí que hay que reservar y para mí es de las más interesantes: 
  • Makie: Es el nombre de la técnica que utilizan para decorar la artesanía de lacado, usando unos polvos metalizados. Esta actividad me la reservó Tammy, en el taller Fukubun (web en japonés) y está recomendado en la web de turismo de la ciudad, donde se puede ver la ubicación. El precio varía entre 1600 y 2500¥, según el objeto que queráis decorar. 

Mi experiencia de Makie: 

Al llegar a la puerta dudé si entrar o no, porque no veía a nadie. Aun así abrí y solté un: Sumimasen! (Disculpe...) y enseguida me respondió una vocecita y apareció una mujer mayor y sonriente. 
Ella apenas habla 4 palabras de inglés, pero me comentó que su marido sabe más, así que me animó a invitar a ir a otros viajeros, que para ellos el idioma no era problema. 

Aizu Wakamatsu


Pasamos a una salita con una mesa preparada para el taller, y allí me mostró un panfleto en inglés con todos los pasos que haríamos y fotos del proceso. 
Lo primero: escoger que quería decorar. Yo elegí una cajita, que era lo más caro (2500¥). 

Aizu Wakamatsu


Después tocaba escoger el diseño de la decoración. Tienen unos ya prediseñados aunque puedes hacerte el tuyo propio. Yo no soy ninguna artista, así que tiré por los que ya tenían. jeje 
Son unos papeles especiales, que al rascar encima dejan marcado el contorno sobre la laca. 


Si os sentís inseguros, como yo, realizando cualquier actividad creativa, no os preocupéis porque ellos os mostrarán como hacerlo si os ven dudar. Y os echarán un cable para corregir algún que otro desliz que hagáis con el pincel. jeje 
El siguiente paso era repasar la forma con una cola blanca. Esto hay que hacerlo sin tardar una eternidad, o se secará demasiado. Ahí me echó un cable con algunas zonas difíciles y después me avisó de cuando ya estaba suficientemente seco como para empezar a añadir los polvos de colores. 

Aizu Wakamatsu


El taller dura 1h máximo, puedes hacer varias piezas o añadir más decoración... y mientras, fui hablando con ella: de cuanto tardaba en pintar cada pieza, los años que llevaba... (toda una vida, vamos), etc. Resultó ser una mujer encantadora y, tras pedirle si podía sacarme fotos y vídeos para mostrarlo, me preguntó si ella podía hacer lo mismo para su web. jeje
¿Resultado? Tras pagar, me dio el cambio y ¡unos kakis de su huerta en agradecimiento por la visita! 

Pasé un rato muy agradable y lo recomiendo mucho. Si os animáis, pedid a la asociación que os tramiten la reserva y que avisen que habláis inglés.

Mi creación:

Aizu Wakamatsu


Las de ella (ni comparación vamos) jeje:

Aizu Wakamatsu

  • Pintar amuletos y artesanía: Otra actividad típica es pintar diversos objetos. Los más habituales son: espadas de madera de samurais (a los peques creo que les encantará), velas, o los dos amuletos típicos de la zona. Uno es el Akabeko, la vaca roja que protege a los niños de las enfermedades, y el otro el Okiagari-Koboshi, una figura parecida a un huevo que se levanta cada vez que la tumbas y simboliza la capacidad de superar las adversidades. Se puede realizar en varias tiendas, sin reserva y cuestan entre 700 y 1700¥. Os dejo la web de la tienda a la que yo fui que, aunque está en japonés, podéis ver los precios y fotos de cada uno (en Chrome podéis hacer "botón derecho"-"traducir"). Y dejo también la ubicación en maps

Mi experiencia pintando el Akabeko: 

Escogí esa tienda porque quedaba a los pies del Iimoriyama, uno de los lugares que pretendía visitar, y además, me la recomendaron en la Oficina de Turismo al llegar. 

La tienda es enorme y el taller lo tienen en el piso superior, donde se nota que reciben a veces a escolares o grupos porque tienen muchísimas mesas preparadas para ello. 
Ver a una turista occidental, sola, les descolocó al inicio (supongo que están acostumbrados a que compremos pero no que preguntemos por el taller). Pero enseguida se mostraron emocionados, el padre sacó uno de esos traductores de voz modernos y lo puso en español (a pesar de que yo les entendía) y empezó a usarlo todo orgulloso. Fue una situación muy graciosa.

Bueno, les dije que quería pintar un Akabeko (990¥, curiosamente la mitad que si lo compras pintado) y me llevaron al piso superior. Allí la hija me preparó las pinturas, me mostró diferentes diseños (desde el tradicional, hasta algunos muy libres e imaginativos) y me dijo que yo misma, a mi libre albedrío. 
Me dejó sola y dijo que se iría pasando para ver que tal. 

Aizu Wakamatsu


Yo opté por un diseño tradicional y creo que esta vez no se me dio tan mal. jeje. Me hizo mucha ilusión pintar el Akabeko porque era un amuleto que quería regalarle a mi sobrino. 

Aizu Wakamatsu


Al acabar, se seca con secador y te dan una cajita de cartón muy bonita donde guardarlo. 

Nuevamente, la experiencia personal de hablar con esa familia sorprendida por mi presencia, de sus ganas de comunicarse conmigo... sumado al llevarme una artesanía típica pintada por mi, hizo del momento una bonita experiencia. 

  • Hacer fideos soba: ¡Artesanía gastronómica! Con lo que me gusta. jeje Encontré un taller de un restaurante en el que te enseñan a hacer los fideos y después te los cocinan (ver web). Nuevamente Tammy me ayudó con la información, pero hay que ser mínimo 5 para realizar el taller. Dura dos horas y cuesta 3200¥.

CENA EN COMPAÑÍA DE UNA GEIGI (GEISHA): 

En Aizu Wakamatsu hay una pequeña comunidad de geishas, a las que se puede contratar para que te acompañen durante la cena y poder verlas realizando alguna interpretación de danza, música...

Esta era una actividad que, aunque cara, me hacía muchísima ilusión y me informé de las opciones. 

Bien, para poder interactuar con una Geigi en Aizu hay varias opciones:

  1. Contratar el tour en que el que ves como se preparan y se visten (ver web). El precio es de 16200¥ por grupo (de 1 a 4 personas) más 3000¥ si se necesita intérprete en inglés. 
  2. Reservar una cena con geisha en alguno de los restaurantes fijos a los que van. Japonismo mencionan uno en su web, el Tsuruga. En su web (está en japonés), abajo podéis ver los precios junto con la foto de una geisha. Suponemos que debe hacerse en un salón con más comensales. 
  3. Contactar con la asociación de geishas y reservar una cena privada en el ryokan. Cuesta 16900¥ a dividir entre los que seáis. Y si se necesita intérprete hay que sumarle los 3000¥.
De las tres opciones, la primera la descarté porque por el mismo precio podía tener una cena privada y verla actuar y hablar tranquilamente con ella.
*Nota: la cena se paga aparte, ese es el precio de contratar a la geisha.

Y en cuanto a las cenas ¿Cual escoger?
Bien, a día de hoy, tras haber ido, yo os diría que intentéis que los de la asociación os reserven mesa en el restaurante, con una cena kaiseki (tradicional) y la actuación de las geishas. 
Creo que es la opción más fácil y sin complicaciones. 

¿Y porque digo esto? Pues porque yo opté por la tercera, la cena privada, y al final por ciertos malos entendidos me quedé sin poder vivir la experiencia. Os cuento: 

Cuando valoré si privada o no, vi que el restaurante Tsuruga estaba en la zona de Higashiyama, donde  se ubican los ryokans y los onsens. Es una zona más apartada y la cual yo había dejado para el último día, para hacer una noche especial en un ryokan de lujo, con una cena de lujo también. El capricho del viaje, vamos. (ver post de alojamiento)
Así que, ir hasta esa zona para comer o cenar en el Tsuruga me trastocaba los planes (aparte de que si era cena, tendría que regresar en taxi al hotel).
Y como la noche del ryokan ya tenía cena, opté por pagar más y tener la cena privada. 
Nuevamente, Tammy me ayudó con la información, reserva, intercambio de mails, etc. Todo lo hicimos con bastantes meses de antelación y nos fiamos de que estaba todo correcto. 

Nuestro error fue no confirmarlo unos días antes. Porque, cuando llegué al ryokan, me dijeron que no tenían ninguna reserva de cena con geisha. Llamaron a la asociación y les dijeron que "habíamos cancelado hace meses". 
Yo no entendía nada, e imaginad mi cara de disgusto... Tanto es así que los del ryokan quisieron compensarme con una sesión en los onsens privados gratis. Obviamente no estaba al mismo nivel pero bueno... ¿Que iba a hacer? Al menos intentar disfrutar del lugar y la cena.

Tammy intentó averiguar lo sucedido, me dijo que había sido un malentendido entre ella y la asociación y que le sabía muy mal.
Quiero pensar que fue eso, malentendido. La cuestión es que me quedé sin poder disfrutar de la que, para mí, tenía que ser la experiencia TOP del viaje. 

Por eso recomiendo o bien la cena en restaurante o bien reconfirmar antes de empezar el viaje. Para que no os pase lo mismo. 


CEREMONIA DEL TÉ:

Y he dejado para el final la que acabó siendo la mejor experiencia de todas.

En muchos jardines tradicionales se puede pagar un extra por tomar un té matcha con un dulce. Entre ellos, en el jardin del castillo de Aizu (Rinkaku).
Pero buscando información encontré que, desde abril hasta noviembre, cada día 7 hacían una ceremonia del té abierta al público. En la web se puede ver la información, pero hay que traducirla en el Chrome porque está en japonés.

Tammy, de nuevo, me confirmó que empezaba a las 10h y hacían varias sesiones. No hacía falta reservar y costaba 1000¥, aunque al final a mi me cobraron 850¥ (no sé si fue porque llevaba la entrada del castillo comprada).

Bien, yo me imaginaba que en alguna sala o al aire libre veríamos una pequeña demostración de la ceremonia. Pero para mi sorpresa, que fue mucha, resultó ser una auténtica ceremonia (eso sí, versión corta de 30 minutos) dentro de la casa de té tradicional.

Al llegar pregunté por la ceremonia, apuntaron mi nombre, pagué, me dieron un número (que resultó ser el primero) y me dijeron que 10 minutos antes fuera a la sala de espera. 
Mientras, me dediqué a dar una vuelta y hacer fotos por el pequeño jardín, que estaba precioso con los colores rojos del momiji y por el cual los visitantes caminan por un sendero marcado, sin pisar la parte "interior" del jardín ni entrar en la casa tradicional.

Aizu Wakamatsu
Aizu Wakamatsu


Al rato fui a la sala de espera, donde me sirvieron un té calentito mientras llegaban otras personas para la ceremonia. En total éramos 6.
Llegada la hora nos vienen a buscar y, como yo tenía el número uno, me hacen pasar la primera. Todo bien hasta que veo que abren la barrera para que pasemos a la parte interior del jardín. ¡Íbamos a la casa tradicional! Y había que hacerlo cumpliendo los rituales de purificación, etc...

Aizu Wakamatsu


Vale, en ese momento mi cara de "¡Ayuda!" debió ser evidente. jeje Y es que, aunque sé algo del tema, no soy tan entendida como para desenvolverme a ese nivel. Así que pedí que pasara alguien delante y una de las veteranas tomó el relevo y, sonriendo, me dijo que la siguiera, que no me preocupara.
Tras ese primer momento de "¡Madre donde me he metido!", todo fue genial. Me trataron con mucha amabilidad, haciendo gestos para que las imitara y preguntándome cosas (como no), porque les sorprendía que una extranjera se interesara a ese nivel por su cultura. 

Aizu Wakamatsu


Pues nada, tocaba pasar por el camino de piedras del jardín, purificarse (me pidieron el móvil para sacarme foto y me dijeron que hiciera cuantas quisiera) y entrar por la pequeña puerta de la casa del té, descalzándose previamente.
¡Sí, esa es la entrada! Y es que así obligaban a dejar las espadas y armas fuera a todos aquellos que pretendían disfrutar del té. (Para salir se hace por la puerta grande con escaleras que se ve en la foto de arriba).

Aizu Wakamatsu
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Una vez dentro hicimos varias reverencias a los altares y admiramos los diferentes utensilios que serían usados. Siempre moviéndonos de rodillas (a una mujer muy mayor le trajeron un taburete pequeño).

Aizu Wakamatsu


Entonces aparecieron dos señoras, exquisitamente vestidas con kimonos, una sería la que hiciera el té y la otra, la sensei o maestra, se dedicó a hacernos la presentación (nuevamente llamé la atención y me preguntaron sobre mí, mi viaje... y me dieron las gracias por interesarme y participar), hablamos del bonito día que hacía, de lo precioso que lucía el jardín con el momiji (muy típica este tipo de conversación en estos casos), y nos explicó lo antiguos que eran cada uno de los utensilios.

Aizu Wakamatsu


Me dijeron que grabara e hiciera cuantas fotos quisiera. Yo estaba tan alucinada y tenía tantas ganas de disfrutarlo y retenerlo en mi memoria que apenas hice unos pocos vídeos cortos y fotos. Después aparqué el móvil y me limité a disfrutar.


Y diréis: ¿En japonés, verdad? Pues sí, esa es la pega. Yo me enteré de bastante, la verdad, pero algunos detalles se me escapaban, aunque supiera el tema general del que hablaban. Si no os importa mucho pasar un rato sentados, sin entender, pero contemplando la escena tan fascinante... os lo recomiendo. 

Llegado el momento reparten el wagashi, un dulce tradicional que suelen ser una pieza de arte, y que está muy dulce. Eso ayudará a resaltar el sabor del matcha, que a mí me encanta. 
Hay un protocolo para cogerlo del plato, yo me limité a imitarlas (previamente me dieron un palillo y servilleta de papel especial, que todos tenían menos yo, obvio. Pero vamos, que encima se disculparon ellas por no avisarme de que necesitaba uno. ¡Imaginad!).

Aizu Wakamatsu
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Para beber el matcha también hay un protocolo de como agarrar la taza, girarla... Ahí yo ya tenía más idea del tema, pero nuevamente las demás participantes me fueron confirmando, siempre sonrientes, el que lo estaba haciendo bien. 

Aizu Wakamatsu


Al finalizar, tras unos momentos más de charla y contemplación, tocaba despedirse y ¡levantarse!
Ese iba a ser otro tema... En especial, cuando ves que la sensei, con sus años, su estrecho kimono y tras media hora de rodillas, se levanta sin siquiera apoyar las manos en el suelo. ¡Y yo que no me sentía las piernas! No sabía si reír o llorar. jeje Lo que tenía claro es que yo no iba a ser tan grácil y tocaba apoyar las manos.

Me acerqué para despedirme y agradecerles el que me hubieran aceptado en algo tan especial. Perdí la cuenta de las veces que todas, sensei incluida, me dieron las gracias a mí de nuevo por interesarme. 
Al salir, esta vez ya sin tener que agacharse, y mirar atrás, a la sala de donde venía, me emocioné mucho. Fue lo último que hice en Aizu y fue lo más especial. 
Así que, si os gusta este tema y visitáis Aizu en esas fechas, no dudéis en acudir. Es algo realmente auténtico.

Aizu Wakamatsu

Y hasta aquí la lista de actividades que estuve valorando en la zona. 
Espero que sirva de ayuda para futuros viajeros y que os animéis a realizar alguna, porque son momentos que hacen el viaje un poco más especial. ;)



4 comentarios:

  1. Hola,a mi también me encanta la cultura japonesa y encima también he hecho durante muchos años artes marciales.

    Prccticarlo en el mismo Japón es una gozada y algo que cualquier artista marcial sueña con hacerlo.

    Eres muy afortunada.

    Por cierto, te he descubierto y me encanta todo lo que relatas.

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras!!
      La clase de karate en Tokyo fue genial, y poder realizar otras actividades culturales me ha encantado.
      Si no has tenido la oportunidad de hacerlo allí, no lo dudes 😉

      Un saludo!!

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  2. De Japón me gusta todo, su cultura, su comida, su costumbre...
    Un país fascinante que seguro que no te decepciona.

    Muy buena publicación.

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