17 de junio de 2018

Vuelo y llegada a Tokyo 3.0

Hay quien diría que, al ser el tercer viaje a Japón, ya debería estar acostumbrada y sin sufrir mucho los nervios de las veces anteriores.
Pero es que el Japón 3.0 tenía un componente especial. En cierto modo, era la luna de miel de mi hermana y cuñado, y que dejaran en mis manos la organización de su gran viaje, para que engañarnos, me tenía nerviosa. jeje

Además, serían 23 días juntos. Que, aunque nos llevamos bien y mas o menos tenemos los mismos gustos en cuanto a visitar lugares, no deja de ser una dura prueba de convivencia.
Teníamos como experiencia previa el viaje familiar de 12 días a Escocia, y la escapada a solas con mi hermana a Londres.
¿Pero superaríamos los 23 días en Japón? ¿Quedarían contentos con el viaje?
Esas eran mis dudas, mis preocupaciones... pero dejaremos la respuesta para el final de las crónicas. ^_^

Fuji, cinco Lagos

Nuestro vuelo salía por la tarde, así que pudimos empezar con calma, cerrando maletas tranquilamente, cogiendo el tren al aeropuerto con tiempo más que suficiente e intentando digerir que: ¡No íbamos los 4 a Japón!

Al llegar al aeropuerto había una gran cola para facturar, menos en la opción de los que teníamos el check-in online hecho. Es un detalle que nos ahorro tiempo de espera y nos permitió comer algo ligero con calma, una vez pasados los controles.

Volvíamos a volar con Qatar y, nuevamente, todo fue bien y en hora. Y eso que el embarque de un grupo enorme de chinos, que la liaron a base de bien hasta lograr sentarse todos (la cara de la azafata era un poema), nos hizo temer lo peor. Pero no, después todo correcto.

Los selfies no son lo nuestro xD
El primer vuelo hasta Doha duraba 6 horas y nosotros habíamos escogido asientos en filas de solo dos butacas (Solemos mirar la configuración de los aviones en la web "Seat Guru") para ir mas cómodos. 
Por el resto, la tripulación muy bien, muchas películas en español (latino la mayoría de ellas) con bastantes estrenos, y la comida no estaba mal para ser de avión.
Eso sí, hambre no pasamos: Almuerzo, té o café el que quieras, merienda copiosa y snacks. Pero esta vez os podemos hablar de uno de los menús especiales: el sin lactosa. 
Mi hermana es intolerante y le pedimos, vía web, el menú sin lactosa. Nos habían advertido que en algunas compañías no era nada bueno, que parecía que les metían un menú especial para todos los tipos (sin lactosa, vegetariano, bajo en sal, sin gluten...) sin más.
Bien, tras analizar el menú de los vuelos de ida y los de vuelta, llegamos a una conclusión: 
El vuelo que salió de Barcelona y el que salió de Tokyo sin duda el menú era uno específico sin lactosa. Le trajeron pescado e incluso algo de pollo, la bollería y pastelitos se los cambiaron por panecillos y fruta fresca (muy buena por cierto) y en vez de mantequilla, margarina. En esos vuelos le gustó el menú.
Sin embargo, en los vuelos que salían de Doha, sospechamos que efectivamente debían unificar los menús especiales, pasando a ser todo arroz y verduras, además de bastante soso. 
Por suerte, como comentamos, te acaban saturando con tanta comida que no se quedó con hambre, la fruta siempre era bienvenida. 


Las casi tres horas de enlace en Doha se hicieron un poco largas, porque la puerta de embarque estaba lejos de las tiendas, y aún así, al final la mayoría son joyerías y tiendas pijas de las que no somos asiduos. jaja
Por suerte, el segundo vuelo salió puntual y, aunque tocaba ir en fila de tres, los vecinos fueron unos japoneses muy amables y tranquilos. Cuatro preguntas típicas de curiosidad (a todos les sorprendía que respondiera en japonés jeje) y después cada cual a lo suyo. 
Era un B777, más amplio y cómodo, había muchas mas películas para amenizar las 10h de vuelo y el kit de amenities traía hasta cepillo de dientes con pasta y calcetines desechables a parte de todo lo que es normal que te den (tapones, antifaz, etc.).

Aún así, tras tantas horas llegamos reventados. Por suerte, en el aeropuerto de Narita todo volvió a ser muy fácil. 


Seguimos las indicaciones hasta el primer control de inmigración, que ahora se ha dividido en dos partes: en la primera unas máquinas donde escanean las huellas dactilares y te sacan foto (hay personal ayudando a los que no se aclaran) y la segunda donde revisan el pasaporte y le ponen la pegatina de entrada al país. 
Después, tocaba recoger las maletas y pasar el último control, donde entregamos la tarjeta rellenada en el avión (en la que marcas si tienes algo que declarar) y donde nuevamente no nos revisaron ninguna de las maletas. 
Así que perfecto, en poco tiempo ya estábamos fuera. Y de hecho, una hora después de aterrizar, estábamos cogiendo el tren "main line" de la keisei, el tren barato (1030¥), como en el viaje anterior, que nos dejaría en Nippori, justo donde teníamos el alojamiento (ver post).
Llevábamos algo de efectivo, por eso no tuvimos necesidad de sacar dinero en el aeropuerto, pero recordamos que allí mismo hay 7-Bank donde sacar dinero sin comisión (más información en el post de Tips).
A pesar del cansancio, durante la hora y cuarto que dura el trayecto del tren, nos mantuvimos despiertos mostrando a los primerizos algunos detalles del transporte de Tokyo, curiosidades, observando a sus gentes, las luces de las urbanizaciones... Todo les llamaba la atención y nosotros revivíamos esa sensación de la primera vez a través de ellos. ^_^

Soltamos las maletas en el hotel y salimos a investigar por los alrededores para localizar donde cenar. Tras un par de vueltas, admirando los cerezos iluminados que había en esa misma calle, nos decidimos por el pequeño restaurante de ramen que estaba en la misma calle del hotel. 


Estaba lleno así que, tras sacar los tickets de compra (en ciertos restaurantes hay unas máquinas donde pagas y al entrar solo has de entregar el ticket de lo que has pedido) nos sentamos a esperar nuestro turno. 


¡Que no cunda el pánico! Al lado de la máquina había información en inglés, para saber que teclas seleccionar. jeje


El ramen era sabor soja, con base de pollo. Y a pesar de no ser base tonkotsu, que es la que más nos gusta, estaba muy bueno. Tanto, que repetiríamos más de una noche. Y es que cuando llegas cansado al final del día, un restaurante como éste, tan bien ubicado, es la salvación. jeje (880¥ cada uno).


Ahora sí que sí... ¡Estábamos en Japón! Pero era tarde, muy tarde. Así que a las 23h tocaba echarse a dormir (esta vez llevaba melatonina para todos y ayudó mucho contra el jet-lag en general).
Al día siguiente empezaríamos a mostrarles Tokyo: tradición, modernidad y frikismo... No faltaría de nada. ¿Se dejarían atrapar por la gran urbe?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...