7 de mayo de 2012

Tokyo ( Palacio Imperial, Ginza, Odaiba y Kabukicho)

Paraguas en mano (fue el día que nos llovió en Tokyo) nos fuimos a ver el Palacio imperial. Solo se puede ver por fuera (excepto un par de días al año) puesto que es la residencia oficial del emperador.
Nos acercamos solo a hacer las fotos de rigor (se puede visitar una parte de los jardines pero no nos llamaban la atención así que no fuimos).


Después nos dirigimos a Ginza para ver el Sony building, parando por el camino a ver la GRAN estatua de Godzilla.
Nota: en 2018 la han cambiado por otra estatua de Shin-Godzilla de 3 metros. (ver noticia)



El Sony Building tiene varias plantas visitables, donde puedes ver, tocar y comprar (si el bolsillo te lo permite) los nuevos modelos de juguetitos electrónicos. (Ni que decir que aquí pasé a sostener yo la cámara mientras Jordi toqueteaba todo jaja)


Al salir, paseamos un poco por Ginza, viene a ser la quinta avenida de Tokyo, tiendas de marca, lujo... A parte de la lluvia empezó a hacer mucho viento, así que nos refugiamos en la estación a comer unas gyozas buenísimas (empanadillas).
















Antes de ir a Odaiba, nos desviamos un poco para ir a un templo pequeño relacionado con una de las historias de Samurais mas importantes de Japón. Allí están las tumbas de los 47 ronin, considerados un ejemplo de lealtad, sacrificio y honor. Y como no la friki de los Samurais tenía que ir jeje.
Por cierto, al salir del metro para ir al templo el viento decidió poner solución a mi dilema ¿Como me llevo el paraguas transparente sino me cabe en la maleta? 

Al regresar al metro vimos un panel de incidencias lleno de mensajes, ¡había un montón de trenes con retraso o parados! Muchos de ellos de las afueras. Nos sorprendió que una poca lluvia y viento afectara tanto... inocentes de nosotros...
Para ir a Odaiba (una isla artificial de Tokyo) cogimos el Yurikamome, el tren (no es monorail como algunos piensan) que pasa por el Rainbow Bridge, famoso por su iluminación por la noche.
Si podéis, sentaros delante, nosotros pudimos a la vuelta y tuvimos unas vistas de Tokyo iluminada muy chulas.

Al llegar llovía muchísimo, y nosotros sin paraguas, así que nos refugiamos en uno de los centro comerciales de la isla (tiene varios). ¡¡La suerte hizo que nos encontráramos con una expo de Ultraman!!

Al amainar, salimos a las fotos frikis de rigor con la estatua de la libertad, si, estáis leyendo bien; Y con el mega Gundam que están montando en la isla.


Después fuimos al Palette Town, otro centro comercial de la isla donde tienen una expo de coches antiguos chulísima! Y Toyota tiene el Mega web, su exposición de coches modernos y se supone que también una sección mas de robótica y prototipos pero estaba cerrada cuando fuimos.
*Nota 2022: Este centro comercial ha cerrado, y con él la parte del museo histórico de coches. Toyota aún no ha anunciado si lo reubicarán.



Y lo tienen bien montado, ¿que el chico quiere ver coches y la chica no? Pues ahí mismo tienen el Venus Fort, una zona con tiendas y mas tiendas (mayoritariamente de ropa de chicas) que simula las calles de Venecia.



































Por cierto, estuvimos en una tienda de perros (grande y muy limpia, como ya nos estábamos acostumbrando) y al salir de ella tienes una mega tienda de abalorios, ropa y cochecitos para perros, ¡alucinamos!

Al salir nos esperaba una sorpresa, ¡¡no se podía caminar del viento que hacia!! Empezamos a entender el porqué de las incidencias, así que intentamos ir lo mas deprisa que pudimos a hacer las fotillos de noche y a coger el Yurikamome, no fuera que lo cerraran por el viento. (He de explicar que aquí nos reíamos diciendo: ¡Que vientecillo corre por estos lares!. Días mas tarde nos enteraríamos que ese viento era lo que precedía a una mega tormenta que casi llegó a tifón!! Por suerte estaríamos fuera de Tokyo para cuando llegara lo grande)
No sabemos si es porqué aun siguen con lo del ahorro de energía, pero el puente no estaba iluminado con los colores típicos que le dan nombre (arcoiris). Si os fijáis en la misma foto sale la estatua de la libertad, el Rainbow bridge y la torre de tokyo.


A salvo ya en la ciudad, pero con las piernas destrozadas tras el esfuerzo hecho por no salir volando, nos encaminamos a Kabukicho. Si os acordáis, es la zona Este de Shinjuku, el llamado barrio rojo de Tokyo.
Si en Ueno os comenté que había mucho "DVD", aquí lo que encontramos es directamente mucho "Club" con carteles de chicas con poca ropa, locales con seguratas negros, que bien podrían ser exjugadores de fútbol americano, en las puertas, vestidos con traje y pinganillo, y coches bastante lujosos pasando por ahí.
Nos impactó la zona.
Tenemos pendiente el volver y explorarlo con calma, incluyendo la zona de los chiringuitos de yakitoris.
Por cierto, aquí comí por fin las famosas creps de Japón! (Famosas en el foro de los viajeros jaja) La mía de platano, nata, chocolate y tarta de queso (si, un trozo de tarta de queso!), la de Jordi de helado, fresas, nata y sirope de fresa.




Relatos de otros viajeros   #postamigo
Viajes de Ark- Godzilla






Tokyo ( Ryogoku, Asakusa y Jimbocho)

Ryogoku es famoso por los Dojos de Sumo. Si madrugas puedes ver a los luchadores yendo a entrenar, además está el estadio donde compiten (pero cuando nosotros fuimos no había ninguna competición).
Como Jordi seguía con fiebre, decidí no hacerle madrugar (ya veremos en otra ocasión a los luchadores de sumo). Pero fuimos igualmente  porqué ahí también se encuentra el Museo Edo.



El Museo Edo (reconocible porque su forma recuerda a una nave espacial a lo Star Wars) explica la historia de Tokyo desde el periodo Edo (nombre que tuvo la ciudad bajo el mandato del shogunato Tokugawa, 1603-1868) hasta pasada la II Guerra Mundial.
Si os gusta la historia, ¡éste es vuestro museo! Tiene maquetas con muuuuuchas miniaturas, representando diferentes parte de la ciudad (y tienes prismáticos para poder ver bien las miniaturas). Puedes tocar e interactuar con muchos objetos, representaciones de diferentes casas según la clase social, objetos que muestran la evolución de la ciudad... es curioso ver el cambio tan grande que hicieron a partir del 1868 cuando se abrieron al mundo. 
Nosotros estuvimos varias horas, nos gustó mucho.




Al salir ya era la hora de comer, y Jordi no tenía muchas ganas/fuerzas de ir en busca de restaurantes, así que nos quedamos en un italiano que hay justo en el museo. (Paciencia, la recuperación se acerca y por tanto la aventura gastronómica también jeje) 
Después pasamos por el museo del sumo, está en el estadio y es gratuito, pero vamos es una sala con 4 cuadros y unas fotos, nada mas.
Luego decidimos ir hasta Asakusa caminando por la orilla del río Sumida, a parte de poderle hacer fotos a gaviotas desde muy cerca (os aseguro que no tiramos mucho de objetivo, estábamos al lado), y contemplar el Sky tree o el mítico edificio de la cerveza Asahi (la parte dorada se supone que es espuma de la cerveza... popularmente es llamado el de la "cagarruta", opinad vosotros mismos), pudimos ver otra realidad de la ciudad: "los sin techo".















Hay gente que comenta que allí apenas hay indigentes, pero no es cierto, otra cosa es que no van pidiendo dinero como aquí. Ni los ves en las esquinas de los lugares céntricos o cajeros... Pero los hay, y no pocos.
Suelen estar debajo de los puentes del rió, de las autopistas, en algunos parques grandes en una zona apartada... Montan unas tiendas de campaña con lonas azules, algunos tienen fuera bolsas de latas  y cartones, eso si, bien ordenado y limpio, hasta tienen colgadores para la ropa que limpian. Por los parques y calles de ueno los vimos con los carros recogiendo latas (quizás les dan algo por reciclar?).
En Ueno algunos dormían en la calle, los veías ponerse por la noche en un rincón y si madrugabas los veías recoger e irse (¡Incluso los vimos barrer la zona donde habían dormido!)
Que actúen diferente que aquí, no quiere decir que no los haya... y también forman parte de la ciudad y su realidad.

Bueno, siguiendo con el día, tras un paseo fuimos a dar con el templo Sensoji, el templo budista mas importante de Tokyo. Y eso lo notas por la cantidad de gente que lo visita. ¡Había muchísima!
Estábamos mirando la primera puerta cuando nos encontramos con 3 peques que nos miraban tímidos sin decidir cual de los 3 nos lo pedía. ¿El qué? Bien, las escuelas llevan a los niños a sitios turísticos donde poder practicar el inglés con los turistas. Te hacen preguntas muy básicas y no te entretienen mucho, después te piden si pueden escribirte por correo, te regalan una grulla de Origami y se hacen una foto contigo. Para mi, fue el mejor momento del día y uno de los mas entrañables del viaje ^_^ 
Estos son nuestros peques: (Por cierto hemos recibido carta ^_^ ¡Nos hizo mucho ilusión!)



Después de la primera puerta pasas por una calle (Nakamise Dori) llena de tenderetes con recuerdos, dulces, yukatas (no solo para personas) etc. y al final te encuentras el templo principal y, rodeándolo, el recinto con mini jardines y mas templecillos.




Aquí probé por primera vez los Dangos (100 yens), otro dulce típico de allí. Está hecho con harina de arroz y tiene una textura gomosa. Lo pueden recubrir de diferentes ingredientes, yo elegí el de soja caramelizada (Mitarashi Dango) y... fail!! No me gustó nada xD (En Kyoto volvería a intentarlo... Ya os contaré).
Y nos hicimos fotos con una chica de la radio de Tokyo y con una mujer que tocaba un instrumento tradicional (le acompañaban dos ancianos que nos pidieron una foto de nosotros xD) Creo que no hace falta que matice quien es quien xD

             

Entrada la tarde nos acercamos a Jimbocho. En esa zona hay un par de calles con librerías llenas de libros antiguos y mapas (¡Y eso a mi me encanta!). Lástima que mi nivel de japonés aun no da para eso jeje



Por la noche tenía pensado regresar al Sensoji para verlo con la iluminación de noche y con menos gente, pero ya sabéis que alteramos los planes, Jordi aun pasaría un día mas con fiebre así que no estaba para rondas de noche. (Para la próxima queda ^_^)
Para cenar, ¡volvimos al Sushi! aun me parece increíble que yo comiera tanto sushi pero estaba bueno! Y de postres otro Taiyaki (el pececillo de crema estaba de vicio jaja).

Por cierto, era viernes, y en Ueno al salir de cenar y dar una vueltecilla vimos que era el día de cenas de empresa. Había mucho grupo de hombres trajeados despidiéndose entre ellos (me hizo gracia comprobar que los grados de inclinación son ciertos, pillabas rápidamente quien era el jefe jeje).
Nos reímos mucho porqué había un pobre todo contentillo despidiendose del jefe haciendo no se cuantas reverencias, no nos vio y como con cada reverencia se iba de un lado a otro no nos dejaba pasar. Jordi y yo estábamos aguantándonos la risa. Cuando sus compañeros todos descojonados lo apartaron y nos vio el pobre empezó a disculparse con tanta reverencia que temimos se cayera al suelo xD.

3 de mayo de 2012

Evangelion World y Fujisan

Este día Jordi se levantó algo mejor, y a pesar de las décimas, insistió en no perder la reserva del autobús para ir a ver el Fuji.

Por cierto, el autobús se coge en Shinjuku, "la mega estación", menos mal que fuimos con tiempo... Nos costó un pelín encontrar la terminal Keio de autobuses. De hecho, optamos por preguntar "al de la gorrita" xD (a esas alturas ya sabíamos que mejor no preguntar a cualquier persona porqué sino lo saben no desistirán en ayudarte aunque para ello tengan que parar a 10 personas mas xD, buscad siempre alguien de uniforme).

El autobús te lleva a Kawaguchiko, la estación que está cerca de los cinco lagos del Fuji, pero nosotros íbamos a una parada antes, FujiQHighland, el parque de atracciones. Casi 2h de trayecto.

Al FujiQ ibamos por dos motivos.
El primero el Evangelion World: una exposición de mi serie favorita. ^_^
Y el segundo era que Jordi montara en una de las mega montañas rusas que tienen, el Eeyanika.

Hacía un día precioso, ¡ni una nube! y gracias a eso nada mas llegar pudimos hacer estas pedazos de fotos:




En el parque había mucha gente, y eso que era entre semana.
Ahora, las fotos frikis:







*Nota: La sección de Evangelion World ha sido cerrada en 2022.
Al salir del Evangelion World Jordi empezó a encontrarse muy mal, la fiebre le pegó una buena subida. Entre la fiebre y las colas de varias horas que había en las atracciones decidió sacrificar el montar en la montaña rusa y nos fuimos del parque.
Llegamos a Kawaguchiko sobre las 12, y fuimos a preguntar si podíamos avanzar el bus de vuelta (lo teníamos sobre las 19h) y nos dijeron que solo quedaban plazas para el de las 14. 
Para llegar a los cinco lagos había que montar en los "retro bus" y estos pasaban cada hora. Aun faltaba mas de media hora para el siguiente y, haciendo cálculos, no nos daba tiempo a ir a ver los lagos y regresar para el bus de las 14.
A pesar de la insistencia de Jordi de quedarnos (le sabía mal irnos por la fiebre) le convencí que lo importante ya estaba hecho. ¡Habíamos visto el Fuji! Mucha gente va y no lo ve, así que misión cumplida ^_^. Quedaban muchos días, lo importante era que se recuperara.

*Nota: Si se quiere visitar Los Cinco Lagos sin tener que controlar horarios de buses y abarcar más lugares, se puede realizar un tour en coche con guía es Español. Os podemos recomendar Turismo Victoria, nosotros fuimos con ellos en 2018 y son geniales (leer nuestra experiencia).

Aprovechamos para comer en la estación, un Udon calentito (sopa de fideos gruesos).

De regreso a Tokyo, Jordi a descansar y yo a aprovechar para hacer lavadoras y escribir a la family. xD Es esa parte del viaje que no suele contarse pero que también existe jeje.

Por la noche se animó a bajar a cenar, nuestra misión: YAKITORIS! Los pinchos de pollo tan típicos de los chiringuitos de la zona. 
La idea era darnos una vuelta para ojear y escoger en cual meternos, pero mirando uno de los lugares nos abordó un anciano sonriente saliendo de un local y alzando la voz: Yakitoris??? Y en ese momento ya no supimos decirle que no y nos vimos arrastrados al chiringuito jaja.
Nosotros nos los pedimos de pollo con salsa de soja y otros a la sal, pero los hay muy variados y... ¿raros? De lengua, hígado, corazón etc... Para ellos es muy normal y dicen que están muy buenos. Pero el estomago de Jordi no quería aventuras, así que dejamos la prueba para otra futura visita. ;)

De postre, ¡me pillé un Taiyaki! Son unas pastas hechas con masa tipo gofre y rellenos. Yo me lo pillé de crema. Tienen forma de Pez y son muy típicos. Buenísimo!!


Relatos de otros viajeros   #postamigo
Somos2dviaje- El Monte Fuji

2 de mayo de 2012

Tokyo (Manga, Frikismo y Rascacielos)

Gran parte de este día es para disfrutarlo si eres fan del Manga/Anime y de los videojuegos.

Eso si, tanto este como los días siguientes que Jordi siguió con fiebre, bajamos el ritmo. (Suficiente hizo con ponerle ánimo para salir y caminar)

El primer destino fue el Museo Ghibli. Es el museo de unos estudios de animación muy famosos.
Para los que no los conozcáis, os recomiendo empezar viendo "Mi vecino Totoro". Aunque parece que sea una película infantil, tiene un trasfondo muy bueno. Además os podrán sonar algunos títulos porqué últimamente se han llevado al cine.

Está en Mitaka, una ciudad a las afueras de Tokyo. Para llegar al museo puedes ir en el bus turístico que sale de la estación (200 yens), o a pie, no está lejos. Decidimos pasear para ver un poco Mitaka, y nos gustó, tiene el típico aspecto de ciudad residencial como la del Shin chan jeje.
Por cierto imposible perderse:


¡El museo es por y para los niños! Grandes y pequeños jajaja (y de hecho había mucho niño). El aspecto es muy bonito, hasta el último detalle está pensado y cuidado. 
Las múltiples salas te enseñan como se produce una película de animación, desde la primera idea, hasta el acabado final.
Todo muy interactivo y pedagógico, puedes tocar un montón de cosas (por no decir todo).
Además la entrada te da derecho a ver un pase de un corto exclusivo de Ghibli hecho para el museo. Dura unos 15 minutos y aunque sea en japonés, lo entendimos perfectamente, buscan temática entrañable pero fácil de entender tanto para los niños como para los guiris jeje.

La lástima es que no puedes hacer fotos dentro (bueno, así se guarda la magia del lugar ;) ) pero si que puedes en la zona exterior del jardín.




De regreso a Tokyo hicimos una parada en Nakano. Allí hay el Nakano Broadway, unas galerías comerciales que tienen un par de plantas llenas de tiendas de frikadas (disfraces, figuras, videojuegos...), muchas de ellas de coleccionismo donde encuentras cosas antiguas. (aquí cayeron algunas cosillas, jeje)
Aprovechamos para comer y aquí fue donde descubrí que los Takoyakis podían estar aun mas buenos!! jeje.


Para acabar nuestro día de frikadas, visitamos en Tokyo la estación JR de Takadanobaba. Fuera, bajo las vías del tren, hay un mural en conmemoración a Osamu Tezuka, considerado el padre del manga.
Si os digo: "Astro boy" seguro que a muchos ya os suena.
Y los de mi generación probablemente hayan visto alguna vez "Kimba, el leon blanco" y "La princesa caballero" aunque no lo recordéis mucho jeje
Resaltar que el mural está impecable y sin un solo grafiti.




Para acabar el día, nos dirigimos a Shinjuku. Su estación es la mas concurrida del mundo, y es enorme. En toda nuestra estancia en Tokyo tuvimos que pisarla 3 veces y tuvimos suficiente, creedme!
Afuera había un montón de juventud quedando en grupitos y gente repartiendo publicidad (allí la publicidad te la dan en forma de paquetes de pañuelos, nos trajimos toda una colección).

La idea inicial era visitar la zona de los rascacielos (Shinjuku Oeste), zona ejecutiva, donde subiríamos al mirador del Gobierno Metropolitano, que es gratuito. Y después ir a cenar a la zona de Kabukicho (Shinjuku Este) que es donde está el ambientillo por la noche, y vendría a ser el barrio rojo.
Pero la fiebre no perdonaba, así que solo fuimos a la zona ejecutiva y dejamos Kabukicho para otro día.
Las vistas son impresionantes, en una de las fotos se ve la torre de tokyo iluminada (es una copia de la torre eiffel en rojo).


Después de esto, al hotel a cenar, paracetamol y mucha agua!