2 de abril de 2017

Nachi - Osaka (Dotonbori)

Llegaba el día de dejar la zona de Kumano, no sin antes visitar el último de los tres santuarios sagrados que nos quedaban pendientes: Nachi Taisha, cuya pagoda y cascada forman ya parte de una de las escenas mas emblemáticas del país.

Sin embargo, las malas predicciones metereológicas se cumplían. Estaba lloviendo. :( ¿Lograríamos ver la famosa estampa?

Nachi Taisha

Con los ánimos bajos, al menos por mi parte, recogimos todo y bajamos rápido a recepción para no llegar tarde al bus.
Lo malo de alojarse en la zona de Yunomine, es que no está tan bien comunicado con la zona de Nachi y tocaba hacer dos trasbordos, uno de ellos muy justito de tiempo... ¡Dedos cruzados para conseguirlo!
Como llovía, en el hotel se ofrecieron para bajarnos en coche hasta la parada, pero les dijimos que no hacía falta (estaba a pocos metros), así que nos dieron unos paraguas y nos dijeron que los dejáramos allí, que ya los recogerían.
Teníamos que coger el bus de las 6:55h, hacer un primer trasbordo en 4 minutos y un segundo cambio en media hora en la estación de trenes de Nachi, donde dejaríamos la mochila grande. (ver horarios)
En principio era factible, las paradas del primer cambio están una enfrente de otra, pero al ver que el primer bus nos recogía 4 minutos tarde (suponemos que por la lluvia) empecé a temer que no lo lográramos...
Si fallaba el primer cambio, el siguiente bus nos dejaba con solo 5 minutos para correr a dejar la mochila en Nachi. Si ahí lo perdíamos tardaría una hora y media en pasar el siguiente bus. Teniendo en cuenta que queríamos ver el santuario, la cascada, etc. con calma y necesitábamos coger el tren a Osaka a una hora concreta, cada posible retraso nos desmontaría mas los planes.

Por suerte, el bus recuperó tiempo y llegó solo 1 minuto tarde. Nosotros preparamos el dinero justo y nos situamos delante antes de que parara, para evitar que alguien (unas chinas, mas concretamente) se liara a la hora de pagar y nos hiciera perder el siguiente bus.
Bajamos rápido bajo la lluvia y cruzamos corriendo la calle. Por suerte, ¡llegamos a tiempo! Con ese problema solucionado, mi preocupación se centró en el clima... seguía lloviendo.
Al llegar a la estación de Nachi (es muy pequeña), dejamos la mochila en la taquilla y esperamos a resguardo el último bus, repasando el plan.
La idea principal era bajarnos en la parada Daimonzaka (ver mapa) para realizar la ruta de senderismo que lleva hasta el santuario, es un camino de escaleras empedradas muy bonito que va de subida, pero teníamos dudas por la lluvia, que hasta entonces estaba siendo persistente pero fina.
Y digo hasta entonces porque pocos minutos antes de llegar el bus algo nos hizo desechar la idea del senderismo:

video

¡Menudo aguacero! Madre mía, mis ánimos decaían por momentos. Era para ver nuestras caras y las de los tres turistas mas que esperaban. Todos nos mirábamos con cara de resignación excepto Jordi, que aplicaba ese dicho que dice que "al mal tiempo, buena cara".
Corrimos todos hasta el bus, y ni que decir que nadie se bajó en la parada Daimonzaka. Después viene la parada Nachi No Taki Mae (Parada de la cascada), aunque creímos mejor bajar luego a pie y fue un acierto. Así que fuimos hasta el final, la parada Nachisan.
Allí hay una tienda y porche donde resguardarse, que estaba lleno de gente que había subido en autocares. Todos haciendo lo mismo: mirando el aguacero y rezando para que aflojara.
Aquí aprovechamos para pertrecharnos con los chubasqueros largos (yo tuve que comprar uno en la tienda por 380 yens). Nuestras pintas:


Por suerte, al poco aflojó y emprendimos, junto con el resto de gente, la subida hasta el Kumano Nachi Taisha, el tercer santuario sagrado de la zona. Nos lo tomamos con calma porque son bastantes escalones. Afortunadamente cada vez llovía menos, hasta que amainó del todo.
Llegamos a un tramo donde se dividían las escaleras y optamos por ir primero a ver el Santuario.

Nachi Taisha
Nachi Taisha

Después nos dirigimos al Seiganto-ji, el templo budista al que pertenece la famosa pagoda. Y es que Nachi es otro ejemplo de convivencia entre budismo y sintoismo.
En este templo conocimos unos monjes que habían realizado el Camino de Santiago y nos mostraron muy orgullosos los diarios españoles en los que habían salido y la foto que conservaban enmarcada. Fue un momento divertido y ellos muy graciosos.

Nachi Taisha
Nachi Taisha

¡Y ahora sí! Tocaba acercarse al mirador desde donde veríamos la famosa estampa de la pagoda y cascada. O no...

Detrás se supone que estaba la cascada
La niebla no dejaba ver absolutamente nada. Teníamos una preciosa pantalla gris donde debería haber una pagoda. Mi cara de desilusión tuvo que ser tal... pero Jordi me hizo ver que no teníamos prisa, gracias a no haber hecho la ruta Daimonzaka disfrutábamos de tiempo extra, así que nos plantamos ahí y a esperar. Parecía que soplaba viento así que igual había suerte.
Yo, para levantar el ánimo, me fui a por un helado y probamos el de "caramelo negro". ¡Delicioso! (300 yens)

Y, poco a poco, la niebla fue escampando y notamos que empezaba a vislumbrarse la Pagoda y al fondo la cascada sagrada. ¡La espera había valido la pena!

Nachi Taisha
Nachi Taisha

Finalmente, la niebla nos abandonó y pudimos seguir viéndola el resto de la mañana.

Nachi Taisha

Tras un buen rato haciendo fotos, por aquello de ¡Por si se vuelve a tapar!, decidimos descender hasta la pagoda y de ahí bajar a pie a la cascada (camino marcado en verde en el mapa).
Desde el camino que baja a la pagoda se sacan fotos también muy bonitas.

Nachi Taisha
Nachi Taisha

Y el camino hasta la cascada es corto pero muy bonito. Empedrado y rodeado de grandes árboles.

Nachi Taisha

La cascada se puede ver desde abajo.

Nachi Taisha

O bien pagar 300 yens para poder subir y acercarte mas un poco mas a la base. Jordi lo hizo para ver si se sacaban mejores fotos y dice que la vista es muy bonita.

Nachi Taisha

Al acabar, revisamos los horarios del bus para volver a la estación de tren y nos dimos cuenta que nos daba tiempo a comer tranquilamente. Así que, echamos un vistazo y vimos un pequeño restaurante de udon justo en frente de la parada "Nachi no Taki Mae".
Estaba regentado por una pareja de ancianos a los que consultamos cuales eran las especialidades. Y así acabamos con un udon de tempura y uno de kitsune (tofu frito). Nosotros somos mas de ramen que de udon (éste último es de sabor mas suave) pero la verdad es que estaba bueno y comimos los dos por 1200 yens.
De postre, un heladito de melón por 300 yens.


Ahora sí, tocaba abandonar Kumano Kodo. Pero con una gran sonrisa por haber podido disfrutar de todo. ¡Me encanta que los planes salgan bien!

Regresamos a la estación de Nachi a por la mochila, aunque la mayoría de pasajeros continuaron en el bus hasta la estación de Kii-Katsura. Creemos que ésta última es mas grande y habrá más cosas por hacer mientras esperas el tren (a parte de ahorrarte un trasbordo de tren), pero había que recoger el equipaje...
Algo que nos llamó la atención de los trenes en la costa de Wakayama es ver todas las indicaciones sobre que hacer en caso de tsunami. Explicación de símbolos, como evacuar el tren... Por si acaso nos las miramos bien y hasta nos fijábamos en las indicaciones del exterior. Fue nuestro entretenimiento para las mas de 4 horas de trayecto. Y es que ya dijimos que no es una zona bien comunicada.

Tras hacer trasbordo en Kushimoto, el segundo tren nos dejó en Tennoji, una estación de Osaka cuya línea de metro nos venía bien para llegar al Hana hostel. Volvíamos a estar en una ciudad, así que de nuevo sacamos las PASMO para movernos con ellas en el transporte público.
Dejamos todo en el hostel, comprobamos que nuestra maleta había llegado correctamente, y salimos a pasear una de las zonas más famosas de Osaka.
Fuimos hasta Dotonbori paseando por la calle cubierta de Shinsaibashi (ver zona minami en el mapa). Ésta es una calle comercial con algunas tiendas de marca, entre ellas la Disney Store, pero a esas horas ya estaban cerrando.
Al llegar a Dotonbori nos recibe el famoso cartel de Glico, pero esta vez renovado. Y es que ahora es una gran pantalla de leds. ;)

Osaka

La zona estaba abarrotada de gente paseando y admirando los gigantescos carteles que anuncian que tipo de restaurante te espera en cada local.

Osaka
Osaka

Nosotros volvimos a cenar en el restaurante de takoyakis que hay en la calle principal, pero esta vez nos decepcionó. Por lo visto, en días de máxima afluencia no dejan pedir los takoyakis especiales, también cierran la parte de barra donde sentarse y encima los hicieron tan rápido (había mucha gente esperando) que no estaban del todo acabados de cocinar y se deshacían... 8 takoyakis 600 yens y 12 por 900 yens. Al día siguiente encontraríamos unos en Amerika Mura más baratos y más buenos.


Tras la decepción de la cena, buscamos un poco la paz de los callejones de Hozenji Yokocho, donde volvimos acercarnos a su pequeño templo.

Osaka
Osaka

Parece mentira que al lado de tanto bullicio haya un pequeño rincón donde encontrar tranquilidad y tradición.

Osaka
Osaka

Volvimos a cruzar Dotonbori hasta llegar a la orilla del río, también lleno de gente que salía a cenar y parejas que aprovechaban la iluminación romántica para hacerse fotos.
El contraste de las luces con el agua era muy bonito.

Osaka
Osaka

Y en esto que mientras caminamos por la orilla cruzamos la mirada con alguien que nos resultaba familiar: ¡Hey guys! ¡El australiano que conocimos en Magome! No nos lo podíamos creer. ¿Que probabilidad teníamos de cruzarnos con él de nuevo? En fin, nos echamos unas risas, comentamos los planes futuros y cada uno siguió su camino: Nosotros hacia el hostel y él a cenar ¡por tercera vez! Esperamos que le sentara bien. xD

Rumbo a Amerika Mura volvimos a comentar lo diferente que nos parecía Osaka, o al menos aquella zona, de Tokyo. Sin duda, era la "hermana macarra". jajaja Algunos fumando donde no tocaba (¡ojo que en este viaje vimos como multaban a uno!), cruzando semáforos en rojo, con mas pintas de tribus urbanas, etc. Todo mas informal... Osaka is diferent.

Osaka

Le dimos las buenas noches a miss Liberty y nos fuimos a descansar. Eran las 11 de la noche y tras el madrugón no podíamos mas.
Volver a una mega urbe, llena de neones y gente, tras la paz de Kumano Kodo era sin duda un contraste brutal. Pero, ¡así es Japón!



4 comentarios:

  1. Me quedé con ganas de pasear por Amerika Mura! Qué bien que luego mejorara el tiempo y pudiérais hacer lo que queríais! Ay qué ganas de volver a Japón!

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    1. Pues es una zona muy curiosa xD su idea de los que es Amerika...ejem jajaja es gracioso.
      Y sí, menos mal!!! me alegré mucho al ver que mejoraba el tiempo ^_^

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  2. Ays que recuerdos de Osaka, estuvimos por todos esos sitios, el pequeño templo me encantó y en cuanto a los famosos takoyakis desistimos de la enorme cola que había! ME ha hecho gracia lo de que os dejaran los paraguas y que ya luego los recogerían, jeje, ese tráfico de paraguas transparentes en Japón me parece supercurioso. Menos mal que os esperásteis a que la niebla se fuera, porque vaya estampa mas preciosa se quedó, la foto es impresionante. Me ha dejado loca el helado de caramelo negro, eso no lo vi!! ays que me veo volviendo para probarlo jajaja. Muy buena entrada!!

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    1. Yo también me alegro de haber esperado...un sitio muy bonito!
      Los takoyakis...nos recomendaron otro mas BBB ;) así que para la próxima...jeje
      Y al volver ya sabes! A probar mil sabores de helados! Es sorprendente lo buenos que estaban a pesar de lo raro...
      Un abrazo

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