19 de febrero de 2017

Nagoya - Magome

Sonó el despertador bien temprano y este día no había tiempo para remolonear. A las 7:00h queríamos estar en la estación para no tener que correr en nuestro trasbordo hacia el shinkansen que nos llevaría a Nagoya. 
Por suerte, habíamos dejado cerrado el tema maletas el día anterior, así que: mochilas, check out con un "hasta pronto" (volveríamos al final del viaje) y rumbo a la estación. Hoy el desayuno sería en el tren.

Estaba emocionada porque me apetecía mucho salir de Tokyo. Descubrir lugares nuevos, adentrarnos en zonas rurales mas tranquilas... seguir viendo otro Japón. ¡Y como no, algo más de momiji!.

Nagoya Castle

Nuestro objetivo principal realmente era Nakasendo, un camino imperial de la época Edo del cual se conserva un tramo en el valle de Kiso.
La idea era dormir en una de las aldeas (Magome) y al día siguiente disfrutar con calma de la ruta de senderismo. 
Así que, como esas poblaciones son muy pequeñas y nos sobraría tiempo, decidimos parar primero a ver algo en Nagoya, que es justo donde tendríamos que realizar un cambio de tren.

Nagoya es la cuarta ciudad mas poblada de Japón y tiene varias atracciones turísticas a parte de su castillo: museos, jardines, templos...
Pero teníamos claro que no queríamos correr, así que el objetivo era visitar el castillo y ya decidiríamos si algo mas en base a la hora. 

¿Que decir del viaje en shinkansen? Puntual, cómodo... Los revisores saludando al entrar y salir... No se porque, me hizo ilusión volver a ver ese detalle. Fue como: ¡No han cambiado! jeje Lo malo es que estaba nublado y no pudimos ver el Fuji desde el tren.
En poco menos de dos horas estábamos en la enorme estación de Nagoya. Localizamos unas taquillas donde dejar la pesada mochila, nos hicimos con un mapa en la oficina de turismo, donde nos indicaron muy bien tema transporte, horarios, precios, etc... y al metro rumbo al castillo. 

Nagoya Castle

Algo que nos llamó la atención de Nagoya es que, en general, tenía un perfil de edificios más bajos que no Tokyo. 
Además, la zona del castillo tiene avenidas anchas, sin carteles luminosos, menos saturado todo. Para rematar, cuando empezamos a entrar al recinto nos cruzamos varias veces con ancianos que estaban haciendo ejercicio y todos nos saludaron con una sonrisa. ¡Saludar en una ciudad! Nos chocó muy gratamente. ^_^ ¿Será que allí van a otro ritmo que no en la capital?

La entrada al castillo cuesta 500¥ y pudimos visitar los jardines, el palacio y la torre principal de la fortaleza.
Los jardines son bastante grandes y albergan una pequeña casa de té tradicional. En ellos pudimos contemplar algunos tonos rojizos del otoño.

Nagoya Castle
Nagoya Castle

Como siempre, una maravilla pasear por entornos verdes tan cuidados. Justo ahí vimos unos jardineros subidos a los árboles, podándolos meticulosamente, como si fueran bonsais enormes. Desviaron su concentración tan solo un segundo, el necesario para responder con una sonrisa y una ligera inclinación de cabeza a nuestra petición de hacerles fotos.

Nagoya Castle
Nagoya Castle

Nos alejamos del jardín para adentrarnos en la zona fortificada. Dos fosos, con sus murallas y torres de defensa protegían el que llegó a ser uno de los grandes castillos de la época Edo.

Nagoya Castle

Sin embargo, poco queda ya del castillo original, tras sufrir los bombardeos de la II Guerra Mundial. La torre del castillo fue reconstruida en 1959, pero de hormigón y acero, nada que ver con los materiales originales. Dentro alberga un moderno museo donde explica, en inglés, la historia del inicio de la época Edo y sus grandes personajes, la del castillo y la ciudad en sí... Se distribuye en varias plantas, pero al ser moderno tiene ascensor y las escaleras son anchas.
Las zonas que más me gustaron fueron unas en las que recrean algunas casas y comercios de la época antigua y la planta superior, donde se encuentra el mirador desde el cual se puede admirar las vistas a la ciudad.

Nagoya Castle
Nagoya Castle

Preferimos ver los castillos tal y como eran, aunque eso conlleve que estén vacíos, pero la verdad es que aprendimos bastante historia con esa exposición. Una cosa compensó la otra.

La visita que mas nos gustó fue la del palacio, la zona residencial de los señores feudales y donde hacían las audiencias.
En 2009 iniciaron un proyecto para reconstruirlo con los mismos materiales y técnicas que se usaban en el pasado, incluyendo las pinturas que lo adornan. A día de hoy ya se puede ver acabado gran parte del edificio y calculan que lo finalizarán del todo en 2018. También se habla de reconstruir para 2026 la torre del castillo de la misma forma, pero no sabemos si se llevará a cabo.

Como el suelo del palacio es de madera y tatami, nos hicieron descalzar y dejar la mochila en una taquilla, para evitar golpear las finas paredes.
Nos dieron un folleto explicativo y en cada sala también había paneles en inglés.
La recreación nos pareció una maravilla, en especial las pinturas. Disfrutamos mucho la visita y aprendimos un poco sobre el protocolo que se seguía en las audiencias y visitas al señor feudal.

Nagoya Castle
Nagoya Castle

Para rematar la interesante mañana, en el patio nos encontramos a dos grupos de artistas que venían a anunciar sus espectáculos de fin de semana. Unos eran ninjas y otros samurais, todos dispuestos a hacerse fotos con los visitantes e intercambiar cuatro palabras con los extranjeros. Y yo que no me corto un pelo... xD

Nagoya Castle
Nagoya Castle

Y entre jardines, castillos, palacios, y guerreros se nos había echado encima la hora de comer. Tras revisar los horarios de trenes y las posibles visitas y sus distancias, decidimos regresar a la estación para comer tranquilos en el Mc y comprar todo lo necesario para cenar y desayunar en Magome. Aunque Nagoya tenía mas por ofrecer, nos dábamos por satisfechos.

Solo faltaba llegar a Magome, uno de los "poblados de posta"  (Post Town) que se conservan de la ruta Nakasendo y donde te sientes transportado a la época Edo. (Explicaremos mas detalles en el siguiente post)
Para ello teníamos que combinar el tren desde Nagoya a Nakatsugawa y de ahí los horarios de bus hasta Magome. Un detalle importante, puesto que algunos buses solo circulan en fin de semana, otros los días laborables...
Llegamos con tiempo a Nakatsugawa, una población pequeña, cuya estación es minúscula. Justo en frente, las paradas de los buses, donde encontramos señalizada la ruta de Magome.
Nos metimos en la oficina de turismo, a coger unos panfletos de la ruta, cotillear la tienda con sus productos típicos y entrar en calor. Se notaba que nos habíamos trasladado a una zona de montaña interior. Por cierto, había una tienda tipo conbini, pero nosotros ya habíamos hecho la compra en Nagoya.

Poco antes de llegar el bus nos fuimos a la pequeña parada, donde vi que estaba explicado en inglés el funcionamiento del bus (subir por detrás, coger el ticket que indica con un número la zona donde te has subido y preparar el importe exacto para pagar al bajar por la puerta delantera. Si no se dispone del importe exacto, en la misma máquina de pago uno puede conseguir cambio). Pues aún así, había un chico australiano, que iba también a Magome, que no se aclaraba una vez subido al bus. Así que, me acerqué a ayudarle y ya entablamos conversación hasta allí.
El bus nos dejó en la calle principal de Magome, justo al lado de la parte histórica pero sin formar parte de ésta. Eran las 17:30h y las tiendas ya estaban cerrando. Le preguntamos a una mujer por nuestro alojamiento, que resultó ser el mismo del australiano, y nos indicó que fuéramos un poco mas atrás de la parada del bus.
Allí nos encontramos con la calle histórica empedrada, señalizada con un gran cartel donde indicaba las tiendas y alojamientos.
Es una calle con bastante pendiente y nuestro minshuku (alojamiento) estaba bastante arriba, pero la belleza de la zona nos hizo olvidar a los tres el último esfuerzo a realizar en ese día.

Magome Magome
Magome

El Magome Chaya nos encantó (ver artículo de alojamientos), pero si algo hizo especial esa noche fue el poder salir a pasear en absoluto silencio y disfrutar de la tranquilidad del lugar.

Magome

La mayoría de personas no suelen pernoctar ahí. En vez de parar a ver Nagoya o Matsumoto (la otra vía de entrada a la zona), van directos a Magome o Tsumago, hacen la ruta a pie y siguen rumbo a Kyoto o Tokyo... Pero los viajeros de "Mochileros 2.0" y "Mad About Travel" me habían recomendado la experiencia y la verdad que nos encantó.
No apto para gente que no sepa disfrutar de la quietud, de lugares donde a partir de las 18h no hay nada ya por hacer, mas que contemplar la noche y darse un buen baño en el ofuro. ¡A nosotros nos encanta!

Magome

Tras el baño bajamos a cenar al salón, donde nos encontramos con otros huéspedes que habían optado por traer también su cena, incluido el australiano, aunque en su caso la ingesta se redujo a unas cuantas cervezas. ¡Flipante!
Dimos cuenta de nuestros bentos (eran katsudon de miso, típico de Nagoya. Estaba bueno, pero algo fuerte de sabor) disfrutando de una divertida compañía, y tras unas cuantas historias y anécdotas nos despedimos para ir a relajarnos a la habitación.
Al día siguiente podríamos explorar la aldea a fondo y realizar una ruta de senderismo preciosa.

Magome




Relatos de otros viajeros   #postamigo
Diario de a Bordo- Excursión a Tsumago, Magome y la ruta del Nakasendo

9 comentarios:

  1. M'ha encantat. Tant els paisaatges, com el castell, com aquest carrerons. Preciós tot. Els castell recorda molt el d'osaka o el d'Himeji. Semble trets d'un mateix patró.

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    1. Sí, suposo que la construcció dels castells era sempre similar, mateix patró...
      Aquest em va recordar al d'Osaka després. A mes, tots dos son moderns per dins.
      El de Himeji ja ens va semblar mes impresionant per tot lo que conserva del recinte ^_^
      Pero bé, va ser una bonica parada, relaxant...una ciutat amb altres aires, sens dubtes.

      I Magome...que maco gaudir d'aquella calma ^_^

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  2. ¡Bieeeen! ¡Comienza la ruta! El primer post me ha encantado. Ese pueblecito como salido de cuento... ¡precioso! Y el hecho de quedarse por la noche y poder "vivirlo" casi para vosotros solos... Me ha recordado nuestra noche en Miyajima. ¡Qué ganas de que sigas escribiendo los siguientes días! Ya sabes que tengo que "copiarte" para nuestra próxima vez en Japón... xD ¡Abrazo!

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    1. Pues espero que te acaben gustando todos los lugares que vimos durante esos 5 días de ruta! Implicaron bastante transporte pero valieron la pena la verdad.
      Magome es una joya de pueblo. Si os gusto la paz de Miyajima, este lugar también os gustaría ;)
      Un abrazo!

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  3. Ay qué recuerdos, me gustó mucho esa zona y oye Magome de noche se ve precioso, toda una experiencia poder pasear solos a esas horas, de cuento! En NAgoya lo pasamos muy bien porque nos encontramos con un festival de esos que hay gente en la calle bailando y fue muy interesante. El castillo lo vimos desde lejos porque llegamos de noche y nos íbamos muy temprano. Me queso esperando la siguiente entrega :). Un abrazo!!

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    1. Lo bueno del verano son los festivales ;) que bien encontrarse con ellos ^_^
      Nos gusto mucho quedarnos a dormir a la verdad. ir con calma es genial ^_^
      un abrazo!

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  4. Ostras, vaya descubrimiento lo de Magome... :D

    Yo he estado en Matsumoto y el castillo también es digno de ver, no sólo por la parte de museo, si no por los jardines, etc...

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  5. Por cierto, yo la última vez en Tokyo, me encontré con una exhibición de yabusame en Yoyogi. Sin palabras...

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    1. Estuvimos en Matsumoto en el primer viaje. La lástima es que nos hizo un tiempo horrible...se acercaba tifón U.U
      Que suerte lo de ver el Yabusame!!!
      un saludo

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