12 de mayo de 2012

Takayama (noche en Kanazawa)


Como os comenté, al levantarnos nos esperaba una sorpresa: ¡Estaba nevando! Y mucho.
Lo que iba a ser un despertar tranquilo, se convirtió en: ¡¡¡Date prisa que nieva!!!

Así que nos enfundamos nuestro calzado impermeable (¡Por cierto genial las nova dry de Decathlon! Ni un solo resbalón, ni mojarse, ni nada) cogimos unos paraguas del hostel y a la calle:





Fuimos al lado de la estación, a la central de autobuses a comprar los billetes a Hida no Sato. Es un museo al aire libre de diferentes estilos de granjas antiguas y casas de la zona. (Ojo, no confundir con Shirakawago que es patrimonio de la humanidad. Es otra zona que está en las montañas, a 50 min y el billete es bastante mas caro, 4300 yens, además allí solo hay un estilo de granja. Hida no Sato está a 10 min en bus y aunque no está en un valle como Shirakawago, nos gustó mucho, mas barato, 900 yens entrada incluida y... ¡¡sin gente!! puesto que la mayoría escogen la otra opción)

Edito: El J-hoppers (hostal donde dormimos) actualmente organiza tours a Shirakawa-go. Tienen una excursión por la mañana y otra por la tarde, en el autobús va un guía dando explicaciones y luego tienes tiempo de visitar la aldea. El precio es de 3800 yens si no te alojas en el hostel y 3300 yens si lo haces (mas barato que el nohi bus).

Este día no nos entraba el desayuno, así que aprovechamos el rato en la sala de espera del bus para pillar un café con leche de las maquinas y una pasta de bollería, incluso en eso tienen variedad y baratas!
Un apunte sobre las máquinas de bebidas, si bien en Tokyo vimos aguas de sabores diversos, muchos cafés, bebidas de te etc...fuera de Tokyo vimos bebidas mas raras, de maíz, de diferentes yogures, de pudding...(Esta última la quería coger a la vuelta y se me olvidó U.U La estuve buscando desde ese día por todos lados...el resultado otro día jeje) No se si es porqué no me fijé tanto en Tokyo, pero es la sensación que me dio. Para la próxima me fijo jeje.

En Hida no Sato estuvimos prácticamente solos, y con la nevada que no paraba de caer fue un momento inolvidable! Nos lo pasamos genial. Muchas de las granjas puedes entrar a verlas (descalzandote) pero con el frío que hacía solo nos descalzamos para las mas importantes. En alguna incluso tenían exposición de material de la época y de como producían seda.






Nos fue de unos segundos que no nos cayera encima la nieve de este tejado (quien nos viera xD)


Hay varios recorridos, nosotros quisimos verlo todo e hicimos el mas largo. Al final nos tuvimos que meter por la nieve porqué los trabajadores que estaban manteniendo los caminitos abiertos con sus palas, debieron pensar que nadie querría ir al par de casitas mas alejadas. No contaban con un par de catalanes medio locos jeje. Además allí estaba la fuente de la juventud, y yo estaba empeñada en que tenía que beber de ella, que no se diga que no lo intento xD




Nos tomamos unos minutos en la salita de descanso, al lado del fuego y con un cocoa calentito! (100 yens)


De vuelta a Takayama fuimos en busca de los baños de pies al aire libre (gratuitos), había muchos niños caminando por él y saltando rápidamente a la nieve de fuera. Cuando me metí supe porqué; ¡¡Esa agua está hirviendo!!

*Nota 2018: El hotel donde se ubicaban los baños de pies ha hecho remodelaciones y ya no existen.



































Después paseamos por las callecitas de la zona antigua (cerca del hostel). Están llenas de restaurantes y tiendecitas.


Para comer decidimos regresar al restaurante donde habíamos cenado, Jordi quería volver a comer la carne  salteada y yo pedirme otro plato con carne de Hida. Nuevamente, una comilona por menos de 20 euros (2000 yens).



Tocaba poner fin a un día precioso para coger el tren de camino a Kanazawa. En la zona de Toyama hay unos paisajes preciosos, campos de arroz, ríos...
Kanazawa es una ciudad con barrios de samurais y de geishas, además de un de los jardines mas famosos; Pero ojo, ciudad pura y dura! Mucha gente se decepciona al llegar porqué se piensan que es todo tradicional, y no, solo queda un par de barrios con unas calles tradicionales.
La estación es muy moderna, y tiene un reloj de agua:




El hotel donde estuvimos estaba bien peeeeeero tiene algún fallo. El primero es que el cartel grande está en japonés (menos mal que supe leerlo), los de recepción inglés poquísimo, el colchón era duro no, lo siguiente (aunque no es incomodo si te gustan los colchones duros) y la habitación no estaba tan bien insonorizada como la de Tokyo, aun así está muy bien y además tiene baños en la planta 13 al estilo Japones!! 
Aquí fue donde vimos otra diferencia entre hombre y mujeres. Para acceder al baño de mujeres necesitas tener llave, para el de hombre no xD



Para cenar nos acercamos al centro comercial de la estación y probamos las Omuraisu, vienen a ser tortillas francesas rellenas de arroz. La mía la pillé con curry y gratinada. (2000 yens los dos)



De vuelta al hotel, me fui directa a los baños! No pude hacer fotos de dentro porqué no estaba sola. Yo ya sabía el funcionamiento y protocolo (dejar la ropa fuera, ir a las duchas a lavarse y aclararse bien, y después al agua calentita del baño), pero una de las dos mujeres japonesas que estaban allí debió pensar que quizás no lo sabía, y muy amable y sonriente vino a explicarme (obviamente la escuché y le di las gracias).
Bañito calentito y con vistas ala ciudad... ¡impresionante! Al salirme enfundé el yukata/pijama oriental ¿? (no se definirlo, no era un yukata diría yo) que nos habían dejado y como nueva!


9 de mayo de 2012

Matsumoto (noche en Takayama)

Nuestro primer destino en la ruta de 5 días fue Matsumoto. El punto de interés era el castillo, que es uno de los que se conservan de origen en Japón.
¡Por cierto! Popularmente, en el extranjero, se le conoce como el "castillo del cuervo". Pero gracias a mis sensei de Japonés con Nipponismo (que tuvieron la oportunidad de hablar con las personas del lugar), supimos que la gente local no lo llama por ese apodo ni le gusta que se le llame así. Vamos que es una invención.

La lástima, de nuestra visita, es que ese día nos llovió mucho, y eso hizo que no pudiéramos disfrutar bien de las vistas exteriores.

Por cierto, en la estación descubrimos que si te pilla un aguacero sin paraguas solo tienes que ir al punto de información y pedirles uno! ¡Tienen unos cuantos y te los prestan! 
Nosotros llevábamos chubasqueros, así que no pillamos paraguas... Por mi parte lo acabaría considerando un error. Para la montaña va bien, pero para una visita donde has de ir entrando a los sitios y sacártelo para no mojar nada... vamos todo un show. (Además ellos no suelen llevar chubasquero, al menos no vimos muchos allí, y mas de uno se nos quedaba mirando xD)

Antes de ir al castillo pasamos por la estación de bus a comprar los billetes para Takayama. A pesar que teníamos el pase de tren, preferimos pagar el bus porque en tren se tarda 4h en llegar, casi 2 mas que en bus.

El castillo (600 yens) está muy bien, por dentro vas subiendo pisos y te explican para que servía cada planta, además tienen algunas armas expuestas. Eso si, a cada piso las escaleras aumentaban su inclinación. ¡No se como podían subir por ellas con las armaduras!


 

Permitidme que os explique una anécdota que nos pasó al entrar. Va de como provocar que el vigilante de la entrada (no se si sería monje o que) pase de la calma total a la histeria.
Situación: chubasqueros, no podíamos entrar mojando todo, los hombres nos miran en plan: "¡Madre mía y estos en vez de paraguas van con eso!", bueno nos dan una bolsa para el chubasquero y otra para los zapatos. (Obviamente no se podía pisar la zona de madera, y Jordi ya lo sabía, pero entre el agobio de guardar el chubasquero, los hombres metiendo algo de prisa para que entráramos....) Jordi que no se fija que aunque haya dos escalones de madera diferente el primero tampoco se puede pisar, Jordi que pisa el primer escalón, el hombre que suelta un "NOOOOOOOOOOOOO!!! NO! NO! NO! NO!" todo histérico, Jordi saltando pa fuera, pidiendo perdón y no se cuantas reverencias. xD
Pensé que le daba algo al pobre hombre jaja.
Recordad: NO pisar la madera!!

Al salir nos pasamos por la calle de las ranas, al lado del castillo. En japonés Rana es Kaeru, pero Kaeru también es "volver/volver a casa" y "poder comprar". Así que las tiendas de allí usan los 3 significados: la calle está llena de estatuas de ranas, de tiendas donde poder comprar y al final del paseo volver a casa.
Las tiendas tienen bastantes antigüedades, aunque algunas las pillamos cerradas (sería la 1 pasadas).




Seguía lloviendo y cada vez apretaba mas, y con mas viento, así que decidimos regresar a la estación en busca de un restaurante. Escogimos uno de Ramen, con el tiempo que hacía un bol de fideos y caldito nos apetecía.
Jordi pidió el normalito, yo quise experimentar con uno de queso, no estaba malo, pero reconozco que el normalito de cerdo está buenísimo. Nos salió por unos 15 euros los dos (1670 yens).



Después de comer dimos una vuelta por el centro comercial de la estación (faltaba una hora para el bus), la zona de alimentación y dulces me fascina jeje. Tenían un montón de encurtidos y pastas de sabores raros.

A la hora de coger el bus empezó ya un tormentón, pero salimos sin retraso ninguno.
El camino hasta Takayama fue precioso, pasamos por algunos campos de arroz y después por en medio de unas montañas donde estaba todo nevado! Pero cuando llegamos a Takayama... no había nieve. 
Nos alojamos en el Hostel J-Hoppers, la habitación era grande y el baño tenía la tapa que se calentaba sola!! (También hecho eso de menos jaja sentarte y que la tapa esté calentita...)
Era nuestro primer futón, y he de decir, que dormimos muy bien en todos.


La situación del hotel es muy buena, cerca de la estación y de la zona de restaurantes. Hablan bien el inglés, mejor que en el hotel de Tokyo, y lo tienen todo muy bien preparado: nos dieron mapa con restaurantes, nos recomendaron uno que cerraba tarde (eran casi las 20h y allí esa hora empieza a ser tarde), nos explicaron como ir a Hida no Sato al día siguiente, y que teníamos a nuestra disposición paraguas y botas de agua en la entrada.
Por cierto, a diferencia de los Hoteles normales, en los Hostels y el Ryokan en los que nos alojamos tenías que dejar los zapatos en la entrada (en un armario) y coger unas zapatillas que te daban.

Fuimos al restaurante que nos recomendaron "Manpukutei", y, por unos 18 euros los dos (1800 yens), nos dimos un festín! Incluyendo unos trocitos de carne de Hida, está muy buena y muy tierna (pero su reputación es tan alta como su precio, de ahí a que me conformara con uno trocitos jeje)
Los platos venían completitos, con su ensalda, sopa de miso, encurtidos, y el plato principal.
1: Bol de arroz con carne estofada y carne de hida
2: Arroz con carne asada, un estilo barbacaoa (no se describirlo mejor jeje)




A esa hora ya estaba ya todo cerrado, pero lo poco que vimos del pueblo empezó a gustarnos.


Al día siguiente tendríamos sorpresa.




8 de mayo de 2012

Nikko

En nuestro último día en Tokyo fuimos a ver Nikko, famoso por su complejo de templos en la montaña donde el famoso Shogun Ieasu Tokugawa hizo erigir su mausoleo.

A parte de la zona de los templos, se puede visitar el lago Chuzenji con cascadas cerca (ascensor incluido) o un camino a la orilla del río "el abismo de Kanmangafuchi". 
La gente suele escoger la primera opción (pero ojo, hay que ir en bus y por tanto hay que estar atento a los horarios), nosotros decidimos ir a visitar la segunda opción, por cercanía y por no estar pendientes de horarios.
Si alguien quiere visitar mas a fondo la zona, hay ryokanes con onsen. 

Este fue el día que pillamos nuestro primer Shinkansen; y donde comprobamos que si el metro y tren suele ir al minuto, ¡los shinkansen van al segundo! Impresionante su puntualidad. Además la organización y señalización en los andenes es impresionante, en cada lugar donde para una puerta te pone a que vagón pertenece y si es o no de los reservados. Vamos solo hay que fijarse un poco, difícil equivocarse.



Desde la estación de Nikko hay un bus que te deja en la entrada del bosque donde hay los templos, justo al lado del famoso puente sagrado Shinkyo (190 yens).



¡El bosque es muy bonito y tiene unos árboles enormes! En otoño ha de ser precioso.



Compramos en las taquillas la entrada combinada (1000 yens), que te permite entrar a la mayoría de los templos y lugares visitables.

Editado Agosto 2013: A día de hoy el passe no está disponible y se han de comprar las entradas por separado.

El estilo es muy diferente al de Kamakura, en Nikko son muy recargados (a nosotros nos gustó mas la sobriedad de Kamakura)

El primero que te encuentras es el Rinnoji, que por desgracia está en obras, totalmente tapado, y encima ese día lo cerraban para una fiesta privada, así que nos quedamos sin entrar.

Después, caminando por el bosque llegas al recinto del Toshogu, allí se encuentran los establos con los famosos monos que vienen a significar "no decir nada malo, no oír nada malo, no ver nada malo"


En la entrada había unos tenderetes donde vendían dulces, yo me compré un yakimochi (180 yens) (un pastelito de pasta de arroz relleno de anko, judía roja dulce). ¡¡Y con el dulce te regalan un vasito de de te verde!! Estaba muy bueno ^_^ (el símbolo del mochi es el del clan Tokugawa).



El recinto principal también está siendo renovado, pero no está tapado del todo y pudimos entrar y ver como trabajaban en la restauración.
Aquí es donde está el mausoleo del Ieasu Tokugawa, pero para entrar hay que pagar a parte, no lo hicimos.




La siguiente visita es el Santuario Futarasan, el camino para llegar a él está lleno de arboles enormes.




Y cerca del Futarasan está el mausoleo del tercer Tokugawa, el Taiyuinbyo , y no se si fue porqué no estaba en obras, por el emplazamiento o el estilo...pero fue el que mas nos gustó.




Antes de ir al abismo de Kanmangafuchi, hicimos una paradita para tomar un cocoa calentito!(120 yens) Y es que ese día hacía frío (quedaban restos de nieve) pero por suerte hay maquinas de bebidas en tooooooooooooooodos lados! Es algo que hecho en falta, el poder beber algo (tanto caliente como frío) cuando quisieras sin tener que entrar en un bar xD (allí el concepto bar no lo tienen, cafeterías si, pero bares como lo entendemos aquí no).



Recuperado el calorcito nos ponemos en marcha hacia el abismo, está a una media hora (a la ida es subida, de bajada tardas menos) del puente Shinkyo. Está lleno de Jizos con los baberos y gorritos, no es muy grande el lugar pero es bonito, además había poca gente y aun menos occidentales. (Otro mapa de la zona)




De vuelta a la calle principal nos dispusimos a buscar donde comer, yo sabía de un lugar famoso aunque no estaba dispuesta a caminarme todo Nikko en su busca. Peeeeero resulta que dicho restaurante está cerca del puente, vamos no tuvimos que caminar mucho. Probamos suerte y había sitio!
Se llama Hipparidako, y es muy curioso porqué tiene todas las paredes cubiertas de notas de gente que le encantó el lugar y la comida. Nosotros no fuimos menos y dejamos una notita. (premio para el que vaya y la encuentre jeje)
Está en la calle principal, cerca del puente Shinkyo, bajando a mano derecha.



Pedimos uno de los platos recomendados, Yakisoba (fideos) con arroz y Tsukune (yakitoris de albóndigas de pollo). ¡¡Estaba buenissimo!! Lo de la foto es solo un plato, el otro lo pedimos con yakitoris normales (brochetas de pollo). Comimos los dos por 15 euros (1650 yens) y salimos llenísimos.



En Nikko compramos unos regalos artesanales que nos gustaron mucho. Lo supe por un vídeo que vi en Internet, pero no puedo deciros que es aun, me falta entregar uno y rompería la sorpresa. Al final del viaje haré un post de regalos y os daré los detalles.

Bueno, por la tarde de vuelta a Tokyo nos dedicamos a organizar las maletas, comprar en Ameyoko una mega mochila por 10 euros (1050 yens) para encajar los regalos, y despedirnos del barrio.
A pesar de que Tokyo acabó saturándonos, se hecha de menos el ambientillo de Ueno jeje.
Al día siguiente el hotel enviaría nuestras maletas al hostel de Kyoto (1370 yens), y con nuestras mochilas nos iríamos 5 días de ruta...
Próxima parada Matsumoto!



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