7 de mayo de 2012

Tokyo (Harajuku, Shibuya y Shimokitazawa)

Este día, por fin, Jordi se recuperó! Y menos mal, porqué era el día límite que le puse para pedir un médico en el hotel, ya que en dos días nos iríamos de Tokyo.

Era domingo, y como ya os dije en el primer día de viaje, intentaríamos ver de nuevo a los frikis en la zona de Harajuku.
Pero como para ver esa zona no hay que madrugar, aprovechamos para ir a la estación Ueno a reservar los asientos de los trenes de larga distancia que cogeríamos los próximos días.

Como el parque está al lado, decidimos pasarnos a ver si ya había algún cerezo en flor, había muy pocos pero la gente ya empezaba a reservar sitio con las típicas lonas azules y algunas incluso ya estaban de picnic y trajinando bebidas. No os perdáis las pintas de alguno...sencillamente genial jaja







Ya os he comentado lo llenos que suelen estar los pachinkos, pero lo que no esperábamos es encontrarnos colas a las 9 de la mañana esperando en la puerta un domingo!! En algunos inclusos les daban unas papeletas, como si sortearan algo.



Hacía las 11 nos fuimos a Harajuku, primero paseamos por Takeshita Dori, una calle llena de tiendas fashion y abalorios mil, llena de gente joven cada cual a su moda. ¡Allí está la Evangelion Store! Y donde esperaba encontrar las gafas de Kaworu, pero no las tenían. U.U Eso si, muy amables me miraron por Internet si podía conseguirlas en algún lado. La tienda está chula, pero a los fans de Evangelion os digo: Si vais al Evangelion world, en su tienda tienen mas cosas que en la de Harajuku, que tenían muchas cosas agotadas.


Después conocimos a un italiano que acaba de abrir un local de Sodas con batidos, y unas pastas italianas. El momento de la foto hablábamos del partido que se avecinaba: Milan- Barça! 



Nos acercamos a la calle Omotesando, a hacer unas comprillas en el famoso Oriental bazar, tienen todo tipo de souvenirs y a buen precio.
Hechas las compras, decidimos arriesgarnos a la hora de comer, ¡Probamos el Lotteria! Una cadena de hamburguesas Japonesa. Sinceramente... ¡no es lo suyo! Las hamburguesas eran pequeñas y nada del otro mundo. No vale la pena por lo que pagas... A partir de aquí me negué a comer mas hamburguesas en japón jaja.

Pasado medio día, regresamos a la zona de la estación de Harajuku, y nuestro primer impacto nos lo llevamos al ver semejante grupo perruno con esos vestiditos:






Habia como 14 o 15 perros, todos con su indumentaria.
Poco después llegó un trio de muchachos muy simpáticos que se pusieron a cantar y bailar. Todo un show! Aun les queda por practicar pero ganas le ponían.





En uno de los lados del puente se ponen un par de grupos frikis disfrazados, pero estos no son simpáticos, no dejaban a la gente acercarse a hacerles fotos, se las tienes que hacer desde el otro lado. Y diréis: ¿Entonces a que van? Pues a hacerse autofotos y vídeos con los móviles mientras posan.





EDITADO (Junio 2014): Según bastantes viajeros que han ido los últimos meses, los Cosplayers (gente disfrazada) ya no se ponen en Harajuku los Domingos. Se los han encontrado en Odaiba.

Tras la decepción de lo poco amigables que resultaron los cosplayers, fuimos en busca de los rockabillis (están en una placita mas allá del puente) siguiendo el sonido del rock and roll. Había tres grupos, cada cual bailando a su estilo. Lo viven mucho, y algunos bailan muy bien. Además estos también eran simpáticos.





Por la tarde nos acercamos a Shibuya, a ver la estatua de Hachiko, y el famoso cruce.
Es un punto de encuentro para los jóvenes (sale en muchísimos mangas) así que hay mucha gente en esa zona.


He de decir que el cruce nos decepcionó, es mas pequeño de lo que esperábamos, y además tras varios días por Tokyo, te das cuenta que un cruce así con muchos pasos de cebra y muchos edificios con carteles y luces no es exclusivo de Shibuya.
Pero bueno, es mítico y había que ir. Subimos al famoso starbucks a hacer las fotos, pero ¡ojo! ¡Que no dejan! Hicimos un par de escondidas (como todo el mundo) y disfrutamos de un cocoa.



Nuestra intención esa tarde era encontrar algún Love hotel friki (por dentro están aun mas decorados que por fuera y nos llamaban la atención), están en la zona de callejuelas que rodea la Dongen Zaka, y encontrar los encontramos, ¡¡pero estaban todos ocupados!! Flipamos... En fin, si queréis entrar a uno, ya sabéis, evitad los domingos por la tarde. (Por cierto, la sonrisilla del hombre al que le pregunté por donde encontrarlos... impagable jaja)





Tras el fallo del Love hotel, pillamos el tren en Shibuya para ir a Shimokitazawa, un barrio algo alternativo, si paseas por sus calles te encuentras algunas tiendas mas estilo bohemio, y la zona es mas de casas residenciales con ambiente tranquilo. Allí vimos un restaurante que también hacía bentos para llevar (las cajitas de comida) y nos gustó mucho uno que llevada arroz, pollo y gyozas (empanadillas) así que esa fue nuestra cena ^_^ (1200 yens los dos)


P.D: Tenemos pendiente el volver con calma una tarde/noche por shibuya y disfrutar del ambiente.


Tokyo ( Palacio Imperial, Ginza, Odaiba y Kabukicho)

Paraguas en mano (fue el día que nos llovió en Tokyo) nos fuimos a ver el Palacio imperial. Solo se puede ver por fuera (excepto un par de días al año) puesto que es la residencia oficial del emperador.
Nos acercamos solo a hacer las fotos de rigor (se puede visitar una parte de los jardines pero no nos llamaban la atención así que no fuimos).


Después nos dirigimos a Ginza para ver el Sony building, parando por el camino a ver la GRAN estatua de Godzilla.
Nota: en 2018 la han cambiado por otra estatua de Shin-Godzilla de 3 metros. (ver noticia)



El Sony Building tiene varias plantas visitables, donde puedes ver, tocar y comprar (si el bolsillo te lo permite) los nuevos modelos de juguetitos electrónicos. (Ni que decir que aquí pasé a sostener yo la cámara mientras Jordi toqueteaba todo jaja)


Al salir, paseamos un poco por Ginza, viene a ser la quinta avenida de Tokyo, tiendas de marca, lujo... A parte de la lluvia empezó a hacer mucho viento, así que nos refugiamos en la estación a comer unas gyozas buenísimas (empanadillas).
















Antes de ir a Odaiba, nos desviamos un poco para ir a un templo pequeño relacionado con una de las historias de Samurais mas importantes de Japón. Allí están las tumbas de los 47 ronin, considerados un ejemplo de lealtad, sacrificio y honor. Y como no la friki de los Samurais tenía que ir jeje.
Por cierto, al salir del metro para ir al templo el viento decidió poner solución a mi dilema ¿Como me llevo el paraguas transparente sino me cabe en la maleta? 

Al regresar al metro vimos un panel de incidencias lleno de mensajes, ¡había un montón de trenes con retraso o parados! Muchos de ellos de las afueras. Nos sorprendió que una poca lluvia y viento afectara tanto... inocentes de nosotros...
Para ir a Odaiba (una isla artificial de Tokyo) cogimos el Yurikamome, el tren (no es monorail como algunos piensan) que pasa por el Rainbow Bridge, famoso por su iluminación por la noche.
Si podéis, sentaros delante, nosotros pudimos a la vuelta y tuvimos unas vistas de Tokyo iluminada muy chulas.

Al llegar llovía muchísimo, y nosotros sin paraguas, así que nos refugiamos en uno de los centro comerciales de la isla (tiene varios). ¡¡La suerte hizo que nos encontráramos con una expo de Ultraman!!

Al amainar, salimos a las fotos frikis de rigor con la estatua de la libertad, si, estáis leyendo bien; Y con el mega Gundam que están montando en la isla.


Después fuimos al Palette Town, otro centro comercial de la isla donde tienen una expo de coches antiguos chulísima! Y Toyota tiene el Mega web, su exposición de coches modernos y se supone que también una sección mas de robótica y prototipos pero estaba cerrada cuando fuimos.
*Nota 2022: Este centro comercial ha cerrado, y con él la parte del museo histórico de coches. Toyota aún no ha anunciado si lo reubicarán.



Y lo tienen bien montado, ¿que el chico quiere ver coches y la chica no? Pues ahí mismo tienen el Venus Fort, una zona con tiendas y mas tiendas (mayoritariamente de ropa de chicas) que simula las calles de Venecia.



































Por cierto, estuvimos en una tienda de perros (grande y muy limpia, como ya nos estábamos acostumbrando) y al salir de ella tienes una mega tienda de abalorios, ropa y cochecitos para perros, ¡alucinamos!

Al salir nos esperaba una sorpresa, ¡¡no se podía caminar del viento que hacia!! Empezamos a entender el porqué de las incidencias, así que intentamos ir lo mas deprisa que pudimos a hacer las fotillos de noche y a coger el Yurikamome, no fuera que lo cerraran por el viento. (He de explicar que aquí nos reíamos diciendo: ¡Que vientecillo corre por estos lares!. Días mas tarde nos enteraríamos que ese viento era lo que precedía a una mega tormenta que casi llegó a tifón!! Por suerte estaríamos fuera de Tokyo para cuando llegara lo grande)
No sabemos si es porqué aun siguen con lo del ahorro de energía, pero el puente no estaba iluminado con los colores típicos que le dan nombre (arcoiris). Si os fijáis en la misma foto sale la estatua de la libertad, el Rainbow bridge y la torre de tokyo.


A salvo ya en la ciudad, pero con las piernas destrozadas tras el esfuerzo hecho por no salir volando, nos encaminamos a Kabukicho. Si os acordáis, es la zona Este de Shinjuku, el llamado barrio rojo de Tokyo.
Si en Ueno os comenté que había mucho "DVD", aquí lo que encontramos es directamente mucho "Club" con carteles de chicas con poca ropa, locales con seguratas negros, que bien podrían ser exjugadores de fútbol americano, en las puertas, vestidos con traje y pinganillo, y coches bastante lujosos pasando por ahí.
Nos impactó la zona.
Tenemos pendiente el volver y explorarlo con calma, incluyendo la zona de los chiringuitos de yakitoris.
Por cierto, aquí comí por fin las famosas creps de Japón! (Famosas en el foro de los viajeros jaja) La mía de platano, nata, chocolate y tarta de queso (si, un trozo de tarta de queso!), la de Jordi de helado, fresas, nata y sirope de fresa.




Relatos de otros viajeros   #postamigo
Viajes de Ark- Godzilla






Tokyo ( Ryogoku, Asakusa y Jimbocho)

Ryogoku es famoso por los Dojos de Sumo. Si madrugas puedes ver a los luchadores yendo a entrenar, además está el estadio donde compiten (pero cuando nosotros fuimos no había ninguna competición).
Como Jordi seguía con fiebre, decidí no hacerle madrugar (ya veremos en otra ocasión a los luchadores de sumo). Pero fuimos igualmente  porqué ahí también se encuentra el Museo Edo.



El Museo Edo (reconocible porque su forma recuerda a una nave espacial a lo Star Wars) explica la historia de Tokyo desde el periodo Edo (nombre que tuvo la ciudad bajo el mandato del shogunato Tokugawa, 1603-1868) hasta pasada la II Guerra Mundial.
Si os gusta la historia, ¡éste es vuestro museo! Tiene maquetas con muuuuuchas miniaturas, representando diferentes parte de la ciudad (y tienes prismáticos para poder ver bien las miniaturas). Puedes tocar e interactuar con muchos objetos, representaciones de diferentes casas según la clase social, objetos que muestran la evolución de la ciudad... es curioso ver el cambio tan grande que hicieron a partir del 1868 cuando se abrieron al mundo. 
Nosotros estuvimos varias horas, nos gustó mucho.




Al salir ya era la hora de comer, y Jordi no tenía muchas ganas/fuerzas de ir en busca de restaurantes, así que nos quedamos en un italiano que hay justo en el museo. (Paciencia, la recuperación se acerca y por tanto la aventura gastronómica también jeje) 
Después pasamos por el museo del sumo, está en el estadio y es gratuito, pero vamos es una sala con 4 cuadros y unas fotos, nada mas.
Luego decidimos ir hasta Asakusa caminando por la orilla del río Sumida, a parte de poderle hacer fotos a gaviotas desde muy cerca (os aseguro que no tiramos mucho de objetivo, estábamos al lado), y contemplar el Sky tree o el mítico edificio de la cerveza Asahi (la parte dorada se supone que es espuma de la cerveza... popularmente es llamado el de la "cagarruta", opinad vosotros mismos), pudimos ver otra realidad de la ciudad: "los sin techo".















Hay gente que comenta que allí apenas hay indigentes, pero no es cierto, otra cosa es que no van pidiendo dinero como aquí. Ni los ves en las esquinas de los lugares céntricos o cajeros... Pero los hay, y no pocos.
Suelen estar debajo de los puentes del rió, de las autopistas, en algunos parques grandes en una zona apartada... Montan unas tiendas de campaña con lonas azules, algunos tienen fuera bolsas de latas  y cartones, eso si, bien ordenado y limpio, hasta tienen colgadores para la ropa que limpian. Por los parques y calles de ueno los vimos con los carros recogiendo latas (quizás les dan algo por reciclar?).
En Ueno algunos dormían en la calle, los veías ponerse por la noche en un rincón y si madrugabas los veías recoger e irse (¡Incluso los vimos barrer la zona donde habían dormido!)
Que actúen diferente que aquí, no quiere decir que no los haya... y también forman parte de la ciudad y su realidad.

Bueno, siguiendo con el día, tras un paseo fuimos a dar con el templo Sensoji, el templo budista mas importante de Tokyo. Y eso lo notas por la cantidad de gente que lo visita. ¡Había muchísima!
Estábamos mirando la primera puerta cuando nos encontramos con 3 peques que nos miraban tímidos sin decidir cual de los 3 nos lo pedía. ¿El qué? Bien, las escuelas llevan a los niños a sitios turísticos donde poder practicar el inglés con los turistas. Te hacen preguntas muy básicas y no te entretienen mucho, después te piden si pueden escribirte por correo, te regalan una grulla de Origami y se hacen una foto contigo. Para mi, fue el mejor momento del día y uno de los mas entrañables del viaje ^_^ 
Estos son nuestros peques: (Por cierto hemos recibido carta ^_^ ¡Nos hizo mucho ilusión!)



Después de la primera puerta pasas por una calle (Nakamise Dori) llena de tenderetes con recuerdos, dulces, yukatas (no solo para personas) etc. y al final te encuentras el templo principal y, rodeándolo, el recinto con mini jardines y mas templecillos.




Aquí probé por primera vez los Dangos (100 yens), otro dulce típico de allí. Está hecho con harina de arroz y tiene una textura gomosa. Lo pueden recubrir de diferentes ingredientes, yo elegí el de soja caramelizada (Mitarashi Dango) y... fail!! No me gustó nada xD (En Kyoto volvería a intentarlo... Ya os contaré).
Y nos hicimos fotos con una chica de la radio de Tokyo y con una mujer que tocaba un instrumento tradicional (le acompañaban dos ancianos que nos pidieron una foto de nosotros xD) Creo que no hace falta que matice quien es quien xD

             

Entrada la tarde nos acercamos a Jimbocho. En esa zona hay un par de calles con librerías llenas de libros antiguos y mapas (¡Y eso a mi me encanta!). Lástima que mi nivel de japonés aun no da para eso jeje



Por la noche tenía pensado regresar al Sensoji para verlo con la iluminación de noche y con menos gente, pero ya sabéis que alteramos los planes, Jordi aun pasaría un día mas con fiebre así que no estaba para rondas de noche. (Para la próxima queda ^_^)
Para cenar, ¡volvimos al Sushi! aun me parece increíble que yo comiera tanto sushi pero estaba bueno! Y de postres otro Taiyaki (el pececillo de crema estaba de vicio jaja).

Por cierto, era viernes, y en Ueno al salir de cenar y dar una vueltecilla vimos que era el día de cenas de empresa. Había mucho grupo de hombres trajeados despidiéndose entre ellos (me hizo gracia comprobar que los grados de inclinación son ciertos, pillabas rápidamente quien era el jefe jeje).
Nos reímos mucho porqué había un pobre todo contentillo despidiendose del jefe haciendo no se cuantas reverencias, no nos vio y como con cada reverencia se iba de un lado a otro no nos dejaba pasar. Jordi y yo estábamos aguantándonos la risa. Cuando sus compañeros todos descojonados lo apartaron y nos vio el pobre empezó a disculparse con tanta reverencia que temimos se cayera al suelo xD.