12 de febrero de 2017

Tokyo (Yoyogi, Harajuku, Shibuya)

En nuestro primer viaje visitamos todas estas zonas en domingo, como suele aconsejarse a los turistas. 
En especial, el Santuario Meiji para ver bodas, Yoyogi para ver a los rockabillis y Harajuku para encontrarse jóvenes de diferentes tribus urbanas y, tal vez, algún cosplayer (aunque éstos últimos se han ido trasladando a Odaiba, por aquello de estar mas tranquilos).
¿El lado negativo? La aglomeración de gente. En Takeshita apenas pudimos ver las tiendas, era tal la marea de gente que, sencillamente, seguías su curso calle abajo.

Así que, esta vez decidimos ir en lunes para disfrutar un poco mas de los rincones, las tiendas y el callejeo. Es cierto que no encontramos tanta gente "curiosa" como la primera vez (donde incluso vimos una concentración de huskies disfrazados), pero tuvimos alguna grata sorpresa y la tranquilidad de pasear sin agobios.

yoyogi

Nuestra primera visita fue al Santuario Meiji, cuya entrada al recinto la marca una gran torii de madera.

Siguiendo el sendero, rodeados de grandes árboles, pasamos por unos bidones enormes de sake y también cubas de vino que son ofrendas a los dioses. Y vimos una de las tantas imágenes curiosas que nos regalan los "jardineros" en Japón. En esta ocasión, barría hasta la mas mínima hoja del camino de piedras. La dedicación que tienen hacia los jardines, recintos de los templos, etc. me sigue fascinando.

yoyogi
yoyogi

Tras unos minutos caminando, otra torii enorme nos sigue indicando la entrada al recinto sagrado y llegamos a la fuente donde se realizan las purificaciones.

yoyogi
yoyogi

Este santuario está consagrado a las almas del Emperador Meiji y a su mujer, el emperador que realizó la transición del Japón feudal a su apertura a occidente en 1868.
Para la consagración fueron donados 100.000 árboles que forman el tranquilo bosque por el que paseamos.

yoyogi

Están preparando el templo para su centenario, en 2020, y nos encontramos un monje, micro en mano, anunciando la recogida de fondos para la reforma que están llevando a cabo (justo cuando fuimos no afectaba a ninguna parte principal del templo, pero estarán en obras hasta octubre 2019).
El tema era que tu pagabas 3000¥ y podías firmar en una placa metálica que iría en el tejado del templo. ¡Pues ojo que había gente firmando!
Tenemos entendido que en Japón las religiones se auto financian, cosa que nos parece genial, pero ver un monje vendiendo el chiringuito con el micro resultó curioso.

yoyogi

La otra sorpresa fue encontrarnos con muchos peques celebrando el Shichigosan. ¿Un Lunes? ¿No tienen colegio? En fin, que al final resulta que vimos mas de los esperados. ^_^
Nuevamente pedimos permiso para las fotos y hasta me hicieron ponerme con ellos en algún caso. A muchos padres se les ve orgullosos cuando les dices que van preciosos, y es que no quiero saber lo que debe costar alquilar esos trajes...


Tras un buen rato admirando el ir y venir de esos pequeños kimonos, nos acercamos al parque Yoyogi, donde pudimos contemplar un poco del deseado momiji. El contraste del color amarillo era especialmente bonito.

yoyogi
yoyogi

Nos quedamos en la zona de la entrada, puesto que el parque es enorme, y vimos a familias haciéndose fotos y también a sus mascotas. Todo un show ver como intentan hacer posar al chihuahua vestidito mientras las amigas no paran de repetir: ¡Kawaii!

Y abandonamos la tranquilidad del templo y del parque para adentrarnos en la jungla comercial de Takeshita Dori. La vistosa calle que alberga tiendas de diferentes tribus urbanas y una infinidad de creperias que me tentaban, pero a las que tuve que resistirme. Ese día íbamos a comer pronto en un local al que tenía ganas.
Había gente, en Takeshita siempre hay gente, pero pudimos pasear e incluso nos aventuramos a entrar al Daiso, cadena de todo 100¥, a chafardear y comprar algunos encargos.

Harajuku
Harajuku

Hacia el mediodía nos acercamos a la avenida de Omotesando, para localizar en sus callejuelas el restaurante Lou, donde comimos unas gyozas muy buenas y apenas tuvimos que hacer cola (en fin de semana se nos antoja que habrá mucha mas gente).


Omotesando es una gran avenida arbolada que alberga un montón de tiendas de marca, restaurantes, centros comerciales de moda... A quien le guste la temática, debe acercarse a Omotesando Hills, un centro comercial enorme y al Tokyu Plaza que, además, tiene un jardín en la terraza de la sexta planta.
Nosotros, para no perder la costumbre, preferimos acercarnos al KiddyLand y perdernos de nuevo entre merchandising de las series y películas que mas nos gustan.

Después cogimos metro hasta Shibuya y salimos por la famosa salida de Hachiko. ¿Quien no conoce la historia de este fiel akita inu? Es un punto muy concurrido, tanto por turistas que buscan la foto, como por los jóvenes que lo usan como referencia para quedar (aunque no se yo si es buena idea con tanta gente...). Además, esa placita alberga el punto de información de Shibuya (dentro de un vagón de metro antiguo) y da acceso directo al famoso cruce... Vamos, una locura de lugar.

Shibuya

Entré al punto de información a por un mapa y para preguntar por algunos lugares de interés y tomamos rumbo al edificio de la Tower Records, donde habían instalado un bar temático, temporal, de Dragon Ball. Pero nos decepcionó un poco: Algún póster, algo de merchandising, la comida muy cara para lo que era, no estaba para nada ambientando... así que no nos quedamos.
Con todo esto se había puesto a llover así que la mejor opción, en un barrio lleno de tiendas y centros comerciales, era ponernos a cubierto y cotillear el ambiente. Eso sí, en los centros comerciales no suelen dejar hacer fotos, así que cuidadín. Nosotros en las tiendas preguntábamos.

El famoso 109, lleno de tiendas de moda de muchos estilos diferentes, nos dejó mas bien fríos. Sin duda, no es lo nuestro. Sin embargo, la tienda Disney y su gran ambientación ya nos gustó mucho mas. ^_^ Es increíble ver que la mayoría de artículos están orientados para adultos, no para niños.

Shibuya
Shibuya

Cuando la lluvia amainó un poco, aprovechamos para pasar por el cruce mas transitado del mundo y subir al mirador del edificio Hikari, desde donde se puede observar Shibuya de forma gratuita. Aunque el cruce queda algo lejos, impresiona ver todas las pantallas, el bullicio... Eso sí, seguimos opinando que no iguala a Times Square, en cuanto a luces se refiere.

Shibuya

Al salir del Hikari fuimos en busca de un pequeño reducto de tranquilidad entre toda la exuberancia de Shibuya: Nonbei Yokocho.

Son poco mas que un par de callejones silenciosos, al cobijo de las vías del tren, donde uno puede verse transportado al ambiente de la posguerra.
Bares minúsculos, donde apenas caben seis clientes, farolillos, poca luz... Son rincones que nos encanta visitar. Aunque la mayoría de locales ya se veían llenos, se supone que son buenos lugares donde tomar unos pinchos (yakitoris por ejemplo). Eso sí, no había ningún cartel en inglés, a diferencia de otro "yokocho" que visitamos en Shinjuku donde incluso ponían "turistas bienvenidos" en algunos locales. Así que no sabemos si algunos prefieren "guardar" su reducido aforo para la clientela habitual y de ahí que otros especifiquen que entremos... como teníamos otros planes para la cena, no probamos a entrar y, por tanto, no pudimos comprobarlo. (Si alguien ha estado en esos locales, que nos comente que tal fue. ;) )

Shibuya

Shibuya Shibuya

























Volvimos a la locura del cruce, y esta vez subimos a la parte superior del famoso Starbucks para seguir haciendo fotos.
Se puede subir a través de las escaleras mecánicas del centro comercial, así que no hace falta consumir nada. Ahora bien, nos pusimos en un rincón intentando no molestar a los clientes y no alargamos mucho nuestra estancia.
Si se prefiere estar con tiempo, lo suyo sería consumir y agenciarse un buen sitio en el mirador. Pero habíamos decidido cenar pronto, así que un par de fotos y andando.

Shibuya

Al salir del Starbucks nos adentramos en el Center Gai, una calle peatonal justo al lado de la cafetería, lugar de nacimiento de muchas tendencias de moda en Japón. Lleno de tiendas, cafeterías, discotecas... es fácil ver a tribus urbanas como las Gyaru. Aunque un lunes y lloviendo a ratos igual no fue el mejor momento para ello.

Shibuya

En una de las calles que dan al Center Gai se encuentra el Genki Sushi, justo donde quería ir a cenar.
Al llegar nos apuntaron en la lista de espera y cuando nos tocó, nos dieron el número de asiento al que teníamos que ir. Se trata de un restaurante de sushi giratorio y no tienen mesas, solo asientos delante de la barra, con lo cual, no es ideal para ir en grupo (a menos que no importe sentarse separados).
En este local has de pedir todo el sushi a través de la pantalla, que se puede poner en inglés, y te llega en una plataforma que se detiene justo delante de ti.

video

Nos pareció muy divertido y además tienen sushi cocinado y otros platos, con lo que resulta ideal para los que no les guste el pescado crudo. Para beber, puedes pedirla a través de la pantalla o bien coger por tu cuenta el agua o té, que es gratis.
El precio depende del tipo de sushi, pero hay mucha variedad del barato (120¥), nosotros comimos 10 platos y pagamos 1290¥. No teníamos un apetito voraz ese día, pero incluso comiendo mas, no sale para nada caro.
Sin duda, una buena opción barata dentro del mundo del sushi, que obviamente no será la TOP, pero te permite saciarte sin dejarte la cartera. Además, el sistema automático tiene su gracia.


Tras la cena, volvimos a Ueno donde nos aprovisionamos en el conbini para el día siguiente: bebidas, desayuno y algún snack.
Tocaba madrugar e iniciar la ruta por el país, así que nos aseguramos de llevar todo con nosotros y no correr a la mañana siguiente.

Preparamos la mochila que se vendría con nosotros durante 5 días, dejamos la maleta en recepción, donde nos ayudaron a tramitar el envío a Osaka (1512¥) y a descansar.
¡Nagoya y Nakasendo nos esperaban!



4 comentarios:

  1. Yo también visité el Meiji y Yoyogi entre semana y no encontré personajes curiosos però sí tranquilidad como dices. ¡Qué bonito el Momiji! ¿No visteis ningún gatito junto a Hachiko? A pesar de ir en Domingo al Starbucks tuve la suerte de encontrar sitio libre junto a la ventana y me quedé un buen rato tomando un café viendo el espectáculo del cruce. Tuvisteis un día completísimo! Me ha gustado descubrir sitios que no visité. Besos!

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    1. Noooooooooooo, no estaba el gatito :( se que anda por ahí a veces, pero no hubo suerte.
      Nosotros, la primera vez también nos quedamos un rato en el Starbucks, ésta fue mas de pasada ;)
      Nos alegra descubrirte algunos ricones nuevos! un abrazo!

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  2. Uff... es pensar en esas gyozas de Harajuku y hacérseme la boca agua. ¡Qué ricas estaban, por dios! ¡Ah! Nosotros nos tomamos el crepe como postre...jijiji...
    Cada vez que leo un post, Vero, me entran unas ganas enormes de volver a Japón. Cada vez más... Así que no quiero imaginarme a partir de ahora que nos empieces a contar vuestra ruta por nuestro querido país nipón. ¡Madre!
    ¡Abrazo! Ah, y recuerda esa escapada a Asturias... xD

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    1. Ya ves, que buenas!!! Lo que nosotros no somos de comer mucho y la crep hubiera sido ya reventar jajaja xD
      Espero que te guste los siguiente lugares que os mostraremos ;)
      Un abrazo!
      Ais Asturias...no tengo fácil planificar nada este año jeje

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