19 de julio de 2017

Kawaguchiko (Mt Fuji) - Tokyo (Shinjuku)

Salto de la cama bien temprano y aparto la cortina cruzando los dedos: ¡Sí! ¡Se veía el Fuji! Y por suerte sus vistas nos acompañarían toda la mañana. 
Pero como eso no lo sabíamos, decidimos levantarnos y aprovechar el momento cada cual a su manera.

Kawaguchiko (Fuji)

En mi caso, me fui corriendo a la planta superior del hotel donde tienen un onsen desde el cual se ve el Fuji. Además, esa era la hora del desayuno, que nosotros no teníamos contratado, así que estaría prácticamente sola disfrutando del momento. 
Solo me lo estropearon un rato tres chinas... Y es que no saben estarse en silencio. Que digo... ¡No saben ni hablar bajo! Que estás ahí, delante del Fuji... ¡Calla y relájate, leches! En fin. Aún así me encantó el poder bañarme con semejantes vistas. 
De nuevo no pude hacer fotos, así que dejo la imagen de la web:


Jordi, en cambio, salió a hacerle fotos al gran símbolo desde las inmediaciones del hotel. 

Kawaguchiko (Fuji)

Al reunirnos hablamos sobre los planes del día. Seguíamos teniendo pendientes las excursiones por los lagos, pero decidimos que queríamos seguir con el relax de ese par de días y no liarnos con buses, horarios, etc. Así que, esperamos a las 9:00h a que el transfer del hotel nos acercara a la estación de Kawaguchiko. 
Una vez allí, compramos billetes hasta la estación de Shimo-Yoshida (300 yens por persona) donde haríamos un alto en el camino para ver unas famosas vistas del Fuji. 
Ésta parada está en la línea Fujikyu, que es la misma que te lleva de Kawaguchiko hasta Otsuki y de ahí puedes enlazar a Shinjuku (Tokyo) y cuyo tramo no entra en el JR-Pass (solo hasta Otsuki). Vamos, que es una parada fácil de realizar para disfrutar de las vistas.
Además, nos tocó viajar en el divertido tren de Thomas Land. ^_^


Nuestro objetivo era la Pagoda Chureito del santuario Arakura Sengen. Y nada mas salir del tren ya te lo encuentras indicado. 
Caminamos unos cinco minutos y llegamos a la base del santuario. A partir de ahí, nos esperaban muchas escaleras (se puede acceder en coche, para quienes alquilen uno).

Kawaguchiko (Fuji)
Kawaguchiko (Fuji)

Fuimos haciendo fotos de subida, y la verdad es que merecía la pena.

Kawaguchiko (Fuji)

Y al llegar arriba, por fin, la famosa estampa que sale en tantas fotos.

Kawaguchiko (Fuji)

Cabe decir que nuevamente tuvimos que lidiar con un grupo de chinos y sus selfies interminables. Pero esta vez ya no nos callamos y les acabamos diciendo que por favor se apartaran, que todos queríamos una foto. Entonces ya sí, fuimos pasando el resto de personas que esperábamos. De verdad, que poco considerados son...

Kawaguchiko (Fuji)

Tras hacerle todo un book, desde diferentes lugares de la zona, descendimos tranquilamente pensando en la suerte que hemos tenido en los dos viajes. La excursión por los lagos estaba gafada, pero el Fuji nos permitió verlo en ambas ocasiones. ^_^

Kawaguchiko (Fuji)

Tocaba poner rumbo a Shinjuku en Tokyo, donde haríamos una noche en un Capsule Hotel, pero primero daríamos una vuelta por el barrio. 
Dejamos la mochila en la taquilla de la salida Este de la megaestación (donde teníamos el alojamiento) y nos adentramos en las calles llenas de Kabukicho, el barrio rojo de Tokyo, donde se concentran negocios varios de entretenimiento adulto: Salas de "masajes" (mayormente de chicas asiáticas no japonesas), clubs, servicios de "hosts" (acompañantes, tanto femeninos como masculinos. Un detalle en el que mucha gente no se fija es ese, que también hay la opción de acompañantes para mujeres.), love hotels, etc.
Y también hay una zona con locales de ambiente gay. 

Shinjuku

A pesar de los clubs, hay que decir que pasear por Kabukicho de noche no tiene porque implicar inseguridad, para nada. 

Nos acercamos al hotel Gracery para ver el Godzilla gigante que tienen, aunque no caímos en entrar para subir a la terraza de la planta 8... (ver localización en el mapa).

Shinjuku
Shinjuku

Y cerca de allí decidí tomar mi comida/merienda, puesto que habíamos picado cuatro cosas en el tren: ¡Una mega crep! Si es que soy muy fan... La escogí de tarta de queso, plátano, nata y chocolate. ¡Ahí queda eso! jaja (costaba 540 yens)


Con el subidón de azúcar en el cuerpo nos trasladamos a otra zona de Shinjuku totalmente diferente: La Shinjuku ejecutiva. Llena de rascacielos, sobriedad, sin luces de neón...

Shinjuku Shinjuku

Queríamos volver a ver el atardecer desde el TOCHO, el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo, cuyos miradores son gratuitos. 
Fuimos a las 16h, para pasar los controles con tiempo, y no tuvimos que hacer mucha cola (sin embargo, al bajar la cola para entrar era considerable). Nos quedamos un rato viendo anochecer y reconociendo las diferentes zonas de la ciudad. Como siempre, mi favorita era la torre de Tokyo y su color rojo.

Shinjuku
Shinjuku

Al bajar volvimos a la estación para ver una zona llena de luces de Navidad a modo de jardín, y recoger la mochila. Ni que decir que la cantidad de leds que invierten en las decoraciones es brutal...

Shinjuku

Tras hacer el check in en el Capsule Hotel (ver post de alojamiento), acabamos de dar una vuelta por Kabukicho, pasando por al lado del famoso "Robot Restaurant", lleno de guiris, que estaría bien si no fuera porque no son robots... Así que no nos llamaba dejarnos semejante dineral en eso.
Nuestra elección de restaurante temático fue el Capcom Bar, un local tranquilo, con algo de decoración (aunque no mucha) y donde puedes jugar a sus videojuegos desde la mesa. 

El personal era muy simpático y estaban metidos en el papel. La carta está tematizada según cada juego, y las bebidas son muy curiosas. 
Aunque la comida es algo cara, estaba buena. Y eso que no pedimos pasta, la vimos pasar mas tarde y tenía muy buena pinta. 2 bebidas, 2 principales y un postre nos salió por 4050 yens.
Al final resultó ser una experiencia curiosa, pero tampoco la repetiríamos a menudo...


Tocaba regresar al Capsule Hotel para explorarlo y disfrutar de la experiencia. Además de descansar... aunque en mi caso eso iba a tardar un poco más y es que, de nuevo, mi destino se cruzaría con una horda de chinas que se alojaban en él.
Todas con maletones que decidieron reordenar, abrir y cerrar mil veces, recolocar las compras... Vamos, haciendo ruido. 
Al final, a las 23h y ya con las luces del hotel medio apagadas en modo "descanso", me cansé del ruido de bolsas de plástico, levanté la cortinilla y fulminé con la mirada a la china que seguía dándole vueltas a sus souvenirs. Entre la mirada y mi pregunta de "¿Piensas hacer ruido mas rato?", captó el mensaje, se disculpó y cerró todo... De verdad, que poca consideración.

Ahora sí, a descansar. El día siguiente era una fecha especial para mí, con unos planes también especiales. ;) 


2 comentarios:

  1. Qué maravilla de fotos!! y que perfecto es el Fuji, me alegra mucho que lo consiguieras!! La gente que no se calla cuando está delante de una maravilla es lo peor, en el Gran Cañón nos buscamos un sitio para ver el atardecer en el que estábamos solos, al rato llegan tres chicas, españolas en este caso, que no callaban, eran loros, nos tuvimos que desplazar para disfrutar de lo que teníamos delante, grrrrrrrr. Tokio en navidad muy chulo, si parece NY!!

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    Respuestas
    1. Es que no entiendo...con lo que se disfruta un rato callado, observando sin mas...ains
      Creeme, Tokyo es mas que NY en cuanto a luces jajaja mucho mas XD neon y neon jajaja

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